10 julio 2012

La crisis actual podríamos explicarla a través de la vida y obra de Adam Smith, considerado como el “padre del capitalismo”. De origen escocés nacido en 1723, además de su aportación a la economía, destacó por su reputación como filósofo.

Su gran aportación a la economía vino de la mano de su libro “Investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones”, 1776, en él desagrega los aspectos más importantes que ayudan a la prosperidad de la economía de una nación. Pero el filósofo escocés, también es conocido por otra obra no menos importante: en 1759 publicó La teoría de los sentimientos morales. Con este libro, bien podríamos aplicar las malas prácticas de los individuos en la crisis actual. Adam Smith, bajo una óptica filosófica sin parangón, explica como el ser humano se ve necesitado de la sociedad para la consecución de sus fines, por tanto lo hace desde un punto de vista egoísta para con sus intereses, y describe qué tipo de conciliación surge de esa relación. Con su teoría de la mano invisible, explica cómo la persona en la búsqueda del beneficio propio, consigue un beneficio común y con ello el bienestar de la sociedad, sin que éste sea el objetivo principal del individuo

Por otro lado su teoría económica, reflejada en su obra La riqueza de las Naciones, parte de la división del trabajo como fuente de especialización productiva, y la creencia en el libre intercambio comercial como fuente de crecimiento económico. Si trasladamos este concepto a la crisis actual es claro que en algo hemos fallado. Mantiene como base de la prosperidad económica el desarrollo de una fuerte industria capaz que sirva de motor para la economía de la nación. La especulación financiera ha llevado a una depresión económica que nada tiene que ver con la propia economía real basada en los bienes y servicios. Adam Smith defendía la economía política como herramienta empleada en favor del bienestar del pueblo y alivio de la pobreza. Colocaba al Estado en una posición suministrador de los derechos básicos gracias a su poder recaudador.

 

El escocés defiende el capitalismo como el mejor sistema de organización de los recursos disponibles de una sociedad, argumentando que, gracias a la venta en otros mercados  la prosperidad sería mucho mayor. En el marco de la crisis actual, transitamos en una economía profundamente global de la que nos nutrimos y otros se nutren de nuestro trabajo pero, nuevamente, la falta de regulación se hace un problema que pone al sistema capitalista en tela de juicio acerca de considerarlo como la mejor opción para la organización económica. En este sentido, la evolución del capitalismo tal y como Adam Smith trató de transmitirlo deja algunas pautas con las que el filósofo no estaría hoy día muy de acuerdo.

El capitalismo que trató de describir Adam Smith, del que se le considera fundador, nace en un marco sociopolítico donde la propiedad de los medios de producción no recaía en la iniciativa privada. Smith, pone de relieve la necesidad del derecho a la propiedad privada como aspecto fundamental en el despegue de una economía. Gracias a la libre gestión de los medios de producción ese despegue de la economía puede ser más notable en contra de dejar la propiedad de los medios de producción en manos de los Estados.

La crisis actual por tanto, no es tanto un problema del sistema capitalista como de la evolución que éste ha tomado a partir de nuevas corrientes capitalistas, hoy nuestro marco políticoeconómico es distinto. El llamado neoclasicismo o corriente neoliberal, ha tratado de sentar nuevas bases en torno a la idea principal de Adam Smith de organización económica que entrarían en conflicto con las bases asentadas por el filósofo escocés. Quizá el mayor desacuerdo de los economistas clásicos con las nuevas corrientes económicas esté en la crisis actual que vivimos, donde la economía improductiva derivada de las rentas conseguidas en los mercados financieros, nada han aportado al flujo real de bienes y servicios, contribuyendo a un crecimiento económico inexistente, pues son transacciones financieras que no van a parar a la producción de bienes y servicios.

Podríamos afirmar, siempre desde las lecciones de Adam Smith, que el capitalismo al que asistimos no es el verdadero sistema de organización que el pensador defendía, necesitaríamos dar un giro importante en el rumbo de las corrientes de ideología económica de nuestra época, manejando de manera más eficiente impuestos y subvenciones como reclamaba  Adam Smith, para tornar esta crisis actual en una economía real y productiva.

Asesor técnico de producto

Licenciado por la Universidad Complutense de Madrid. Tres años de experiencia en banca comercial y asesoramiento financiero. Actualmente analista económico y financiero en iAhorro.com

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