Ahorro: productos financieros

El ahorro siempre ha sido considerado una virtud por la mayoría de sociedades, una manifestación de la prudencia y la previsión. En economía es importante que la población tenga una tasa de ahorro adecuada, para evitar explosiones de burbujas crediticias como la que vivimos actualmente.

  1. Distribución del ahorro
  2. Productos financieros para ahorrar
    1. Cuentas bancarias
    2. Depósitos bancarios
    3. Pagarés
    4. Fondos de inversión
    5. Planes de pensiones

Sin embargo, como cualquier virtud, el ahorro en exceso se torna pecado. Las economías modernas necesitan crear empleo de forma constante, para no tener ingentes bolsas de paro que violentan la justicia y la paz social. Y el ahorro de dinero es bueno o malo para el crecimiento según como esté repartido y la finalidad que tenga, además de depender del vehículo o producto financiero de ahorro utilizado.

Distribución del ahorro en un país

Si el ahorro de una economía está en pocas manos y, además, no son emprendedoras, la sociedad sufrirá pobreza en lugar de bienestar. La riqueza parada no genera bienestar, en otras palabras. En cambio, si el ahorro está distribuido, lo que suele ser signo de que la riqueza del país se reparte adecuadamente, la economía es más fuerte. Las familias consumen e invierten de forma más eficiente que unos pocos ricos.

El ahoror protege en tiempo de lluvia económica

Si además el ahorro empresarial también es relevante, mucho mejor. Empresas bien capitalizadas y con bajo endeudamiento pronostican crecimientos futuros; no hace falta mencionar lo letal que es para un país que haya un endeudamiento excesivo, privado o público.

Productos financieros para ahorrar

También es muy importante el producto financiero en el que se canaliza el ahorro. No es lo mismo que los ciudadanos tengan su dinero en depósitos a plazo fijo (uno de los productos más seguros y menos complejos que existen)  que en bonos estructurados cuyo banco emisor está en otro país (véase los ahorros de los clientes españoles que se han esfumado al invertir en bonos de Lehman Brothers).

Es muy distinto que el ahorro sea a largo plazo, como es el caso de los planes de pensiones o los planes individuales de ahorro sistemático (PIAs), que a corto, como podrían ser determinadas estrategias de inversión en fondos o en acciones.

En definitiva, ahorrar es bueno, pero no siempre y no en cualquier producto. Una excesiva austeridad arruina a una país o familia del mismo modo que un exceso de consumo o inversión mal proyectada.

Cuentas bancarias

Las cuentas corrientes remuneradas y las cuentas nómina son el producto de ahorro más líquido que existe, ya que podemos disponer de nuestro dinero al momento. También son una forma de ahorro muy segura, al estar el dinero garantizado tanto por la solvencia de la entidad financiera como por el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD), que cubre hasta 100.000 euros por titular. La rentabilidad que ofrecen suele ser moderada, dado las ventajas ya mencionadas.

El mejor ahorro en cuentas

Depósitos bancarios

Los depósitos a plazo fijo disfrutan de la misma protección del FGD que las cuentas corrientes, si bien son menos líquidos, ya que normalmente tienen una penalización por cancelación anticipada si queremos recuperar el dinero antes del vencimiento pactado. La rentabilidad que ofrecen tiene que superar la inflación para que sea una inversión rentable (en otro caso perdemos dinero por culpa del incremento de precios). Los plazos fijos son uno de los productos menos complejos y más interesantes para el ahorrador que no quiere correr riesgos.

El mejor ahorro en depósitos

Analiza los depósitos más rentables

Pagarés

Los pagarés son un producto de inversión más arriesgado (no los cubre el FGD) y menos líquido que los depósitos. Si necesitamos el dinero antes del vencimiento del pagaré, nos arriesgamos a perder parte del capital invertido, al vernos obligados a venderlos en un mercado secundario a su precio de cotización del momento. Para que nos resulte interesante este tipo de producto financiero nos tienen que ofrecer una rentabilidad superior a los depósitos y hay que analizar la solvencia del banco o caja que los emite, para poder evaluar si el plus de rentabilidad compensa el mayor riesgo.

Los fondos de inversión

Los fondos de inversión son una forma de invertir en los mercados de renta fija o de renta variable (acciones) de forma diversificada y con una gestión profesional. Al adquirir participaciones de un fondo pasmos a ser propietarios de un porcentaje de todos los activos gestionados, con lo que nuestro riesgo está repartido en diferentes productos. La seguridad de nuestros ahorros es alta, ya que en caso de quiebra de la entidad depositante (banco) o de la entidad gestora, los activos del fondo quedan aparte. Su liquidez es buena, al poder vender las participaciones en cualquier momento y cobrar el día después. En cuanto al riesgo de perder dinero, hay diferentes grados según el tipo de fondo: los fondos garantizados son la inversión menos arriesgada, pasando por los fondos monetarios o de renta fija; los más arriesgados son los que invierten en acciones, sean de empresas nacionales o fondos globales. A más riesgo, más rentabilidad esperada hay que exigir.

Ahorrar e invertir en fondos

Planes de pensiones

Los fondos de pensiones son el producto de ahorro a más largo plazo que podemos contratar, ya que su objetivo es ahorrar dinero para nuestra jubilación, completando la pensión que cobraremos en su momento; por tanto, su liquidez es mínima, ya que salvo jubilación, fallecimiento del titular, enfermedad grave o paro de larga duración, no vamos a poder disponer de nuestro dinero. El riesgo es idéntico al de los fondos, ya que de hecho el plan de pensiones es la configuración jurídica, pero se invierte mediante un fondo de pensiones, que funciona igual que un fondo de inversión. Hay que analizar la rentabilidad que ha ofrecido en los últimos 10 o más años, ya que para evaluar este producto nos interesa la capacidad de sus gestores de obtener rentabilidades mantenidas a lo largo del tiempo.

Ahorrar a muy largo plazo

Director editorial de iAhorro

Economista especializado en productos financieros, autor del libro La banca culpable y divulgador de economía en medios de comunicación.

Los bancos y demás proveedores de servicios venden, bien o mal según la entidad. Nosotros tratamos de enseñarte a comprar.

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