10 mayo 2012

Cuando abrimos una cuenta bancaria, de ahorro o corriente, en nuestro banco o caja tenemos que tener muy claro quiénes serán los titulares de la misma y si serán personas físicas o jurídicas. ¿Por qué? Fundamentalmente para evitar inconvenientes como los que vemos reflejados a continuación en varios ejemplos que no se alejan de la realidad:

Titularidad de una cuenta de persona jurídica

Antonio Pérez es propietario de la empresa Aluminios Pérez SL, con cuenta en el banco X. Después de mucho sufrimiento, ha conseguido cobrar un cheque nominativo de la caja A a un cliente suyo. Como esta caja no tiene sucursal en su pueblo y no quiere arriesgarse a ingresarlo en cuenta, aprovechando el viaje, decide ir a cobrar en efectivo el cheque. Cuando llega a la caja de esta entidad no puede cobrarlo porque Antonio no lleva encima la escritura de poder de la sociedad en la que se acredita que él es el propietario de la empresa.

Ni siquiera la llamada de su cliente a la entidad verificando que él le ha dado el cheque consigue hacer nada. Antonio muy enfadado, sin motivo alguno claro está, regresa a su pueblo e ingresa en su banco el cheque. A los dos días recibe una llamada del interventor de la sucursal comunicándole que el cheque ha sido devuelto. Antonio no va a poder atender un pago a un proveedor y además tiene que hacer frente a los gastos de devolución, sin contar otros gastos ocasionados por la devolución, como los de recobro.

Pedro, Paco y Pepe son socios de la empresa de electricidad 3P SL. Por suerte su negocio no va mal, han mantenido una trayectoria conservadora y han sabido diversificar su cartera de clientes. Hoy, que es principio de mes, Pedro se encuentra en Marruecos tratando de cerrar un proyecto y Paco está hospitalizado por un descarga eléctrica, nada grave afortunadamente. Los veinte trabajadores de la empresa tienen que cobrar hoy pero no lo van a poder hacer mediante cheque como suele ser habitual, puesto que Pepe es el único socio que está disponible y la firma de la empresa es mancomunada. Tendrá que emitir una remesa de transferencias por la banca electrónica por el importe de la totalidad de los sueldos, lo que le va a suponer el pago de una incómoda comisión.

Titularidad indistinta de una cuenta corriente

Alberto y María han sido novios desde hace años hasta hoy. En su día decidieron abrir una cuenta conjunta para ahorrar algo de dinero e irse de viaje en verano. Debido a una infidelidad de Alberto, María ha roto la relación y con el enfado ha retirado 5.800 euros de los 6.000 euros que había en cuenta. Podía hacerlo, estaba en su derecho puesto que la disponibilidad de la cuenta era indistinta, ambos confiaban en su pareja ciegamente. María ya no quiere saber nada de su ex ni mucho menos tener cosas a medias con él. A Alberto le ha salido cara su aventura.

Sin embargo la titularidad de una cuenta corriente sólo tiene efectos entre los clientes y el banco en cuanto a la disposición de los fondos, no altera su propiedad. Eso significa que si Alberto fuera el legitimo propietario de los fondos de la cuenta (y pudiera demostrarlo, por ejemplo con el justificante de las transferencias), podría exigirle a María su devolución (al banco nada le puede reprochar), en base a que ha cometido un delito de apropiación indebida. Sea conjunta o indistinta, la titularidad no altera los derechos de propiedad sobre el dinero.

¿Titularidad conjunta o indistinta?

Pueden parecer ejemplos exagerados pero lamentablemente no lo son. A diario ocurren situaciones como éstas que provocan más de un dolor de cabeza.

A la hora de decidir quiénes serán los titulares de la cuenta y su forma de disposición nos tenemos que plantear situaciones probables o posibles que pueden darse en el futuro. Recuerda:

  1. La escritura de la sociedad es el documento acreditativo de quienes son los representantes de la misma. El empleado de la sucursal te la puede solicitar al igual que tu DNI.
  2. En el caso de que existan varios titulares en cuenta, con disposición solidaria o indistinta, sólo es necesaria la firma de uno de ellos; con disposición mancomunada es necesario la firma de al menos dos de los titulares.

Cada situación es distinta. Asesórate sobre cuál es la mejor opción y decide.

Jesús Marín Pinilla

Colaborador de iAhorro.com

Colaborador de iAhorro

Gestor de tesorería y patrimonio

Pregunta a nuestros expertos

Publicidad
Escucha los Podcast de iAhorro
Publicidad

Artículos por tema