16 mayo 2017

Al contratar un producto de ahorro no debemos únicamente fijarnos en la rentabilidad que nos dará. Si bien es una de las partes fundamentales, y que en definitiva es el objetivo principal de la contratación de cara a tener un plan de ahorro óptimo, hay más aspectos que debemos saber.

Cada tipo de producto de ahorro tiene una operativa distinta y es en ella en la que residen cuestiones que nos serán importantes. Hablamos de uno de los aspectos que más peso tienen a la hora de elegir uno u otro (además de la ya mencionada rentabilidad), la fiscalidad.

A la hora de hacer la declaración de la renta hay que tener muy presente qué tratamiento fiscal tienen cada uno de los productos que tengamos contratados, tanto a nivel de aportaciones como a nivel de obtención de rentas.

Rendimientos por capital mobiliario

Este es el tratamiento fiscal que tienen:

  • Cuentas remuneradas
  • Depósitos
  • Seguros de ahorro
  • Letras del tesoro (sin retención)
  • Acciones y fondos de inversión (en cuanto a la rentabilidad y dividendos)

Figuran en la base imponible del ahorro y su cuadro de tributación es el siguiente:

Del 19% para las rentas de 0 a 6.000€

Del 21% para aquellas de 6.000,01€ a 50.000€

Del 23% para rentas de 50.000,01€ en adelante

Ganancia patrimonial

Otra cosa distinta es cuando hablamos de la transmisión o venta de acciones y/o fondos de inversión. En estos casos hay que hablar de trato de ganancia patrimonial y así deberá constar en la declaración de la renta.

Rendimientos de trabajo

Los planes de pensiones entran en esta categoría para el fisco, tienen trato de rendimientos de trabajo. Este vehículo de ahorro deberá incluirse en la base imponible general, y deberá hacerlo con una tributación marginal del IRPF.

Pero hay que tener en cuenta que en los planes de pensiones hay límites a las deducciones. Estos límites están en el 30% de la suma de los rendimientos netos hasta un máximo de 8.000€.

Estos son los principales vehículos de ahorro y su tratamiento fiscal. Antes de su contratación, serán aspectos que habrá que tener en cuenta, porque por ejemplo, los planes de pensiones tienen una fiscalidad atractiva cuando se realizan aportaciones, pero en el rescate del plan hay que hacer frente al pago de impuestos que puede descolocar los pensamientos de más de uno. O por ejemplo saber que los traspasos de un fondo de inversión a otro no están sujetos a tributación alguna y que el ahorrador puede ir de un fondo a otro sin pagar impuestos.

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