
Entre la variedad de productos de inversión se encuentran los fondos de inversión inmobiliaria, ¿qué son y cómo funcionan?
Los fondos de inversión inmobiliaria nos permiten invertir en activos inmobiliarios sin necesidad de comprarlos de manera directa. Se trata de un mercado rentable, aunque con algunas desventajas importantes que no permite que sea apto para todo tipo de inversores: el riesgo y la falta de liquidez. Antes de entrar a operar en el mercado de fondos de inversión inmobiliaria, debemos ser conscientes del riesgo que tendremos que asumir y de algunas limitaciones de este tipo de inversiones.
A diferencia que otros tipos de productos de inversión, los fondos no tienen una liquidez diarias y, tras el desajuste económico que se está viviendo en estos últimos años, la devaluación de los activos inmobiliarios están provocando un retroceso en la inversión de estos fondos, retirándose en algunos casos por parte de las entidades para proteger a los inversores.
Los fondos de inversión inmobiliaria pueden ser de viviendas, libres (sin limitaciones acerca de qué activo poder invertir) y mixtos (cuando la inversión se divide al 50 por ciento entre viviendas y otros inmuebles).
La inversión mínima es alta y se debe disponer de capital suficiente al menos a medio y largo plazo. La inversión en estos fondos es de carácter estacional en función de la situación y los movimientos del mercado inmobiliario. Antes de decidirse por unos fondos de estas características, es necesario hacer una valoración de las tendencias inmobiliarias, y ser consciente de la naturaleza propia de estos fondos, para no llevarnos sorpresas con el tiempo.
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