18 mayo 2017

Hacer deporte, mejorar el rendimiento de las personas en su trabajo, escuchar música o recibir notificaciones, son algunas de las posibilidades que ofrecen los llamados wearables. Unos gadgets que facilitan la vida diaria de muchas personas, aunando en un solo dispositivo todas las aplicaciones que utilizan en su vida diaria.

El término inglés wearable hace referencia a que se pueden “llevar encima” y suponen un paso más allá tanto en el teléfono móvil como en la forma que tenemos de interactuar con la tecnología: podemos revisar el correo o electrónico o escuchar música en un simple reloj. En un simple reloj podemos revisar el correo electrónico o escuchar música.

Los wearables han revolucionado todos los sectores socioeconómicos en los últimos años. Según el informe publicado por la Sociedad de la Información en España de la Fundación Telefónica, durante el primer trimestre de 2016 se vendieron 19,7 millones de unidades de wearables, un 67,2% más que en el mismo periodo de 2015. De hecho, cada vez es más frecuente encontrarse personas que lo integran en su vida diaria como un complemento más.

Además de su uso en la vida diario para planificarse mejor en el trabajo o hacer ejercicio, se está implantando en sectores como el bancario, que se hace eco de novedades como esta para mejorar la experiencia del usuario.

¿Cómo funcionan los wearables?

Son complementos pequeños, fáciles de colocar. Hoy en día encontramos wearables como la pulsera o el smartwatch que pueden colocarse en la muñeca. Estos gadgets utilizan un tipo de tecnología sin contacto, más conocida por el término inglés contactless que, también se está incorporando a otros productos. Actualmente, la mayor parte de las entidades bancarias cuentan con tarjetas de débito o crédito que incorporan esta tecnología para facilitar el pago en establecimientos o para retirar dinero en efectivo de los cajeros.

Su uso es rápido y sencillo, basta con acercar la pulsera al Terminal de Punto de Venta (TPV) e, inmediatamente, se realiza el pago al banco, sin intermediarios y sin tener que sacar la tarjeta de la cartera. No es necesario un TPV especial, sino que en cualquier establecimiento comercial que acepte tarjetas contactless podrás realizar los pagos de tus compras con esta nueva tecnología.

Hay que tener en cuenta también que sirven para realizar pagos por un importe de hasta 20€. Al igual que ocurre con las tarjetas contactless, en el caso de importes superiores a dicha cifra, será necesario introducir nuestra clave de seguridad..

¿Qué entidades apuestan por los wearables?

Cada día son más las entidades que están incorporando esta tecnología a su cartera de productos. Por ejemplo, el Banco Santander dispone de una Pulsera Prepago Mini 123 para los más pequeños de la casa, asociada a la Cuenta 123 Mini. Es resistente al agua y gracias a la tecnología contactless permite realizar pagos acercando la pulsera al TPV, sin necesidad de introducir el PIN, siempre que el importe sea inferior a 20€. Tiene un coste de emisión de 10€ y tanto la cuota de renovación como la de envío son gratuitas.Banco Santander también cuenta con la Pulsera Prepago Contactless, cuyo coste de emisión y renovación es de 10€. Esta lleva integrada una tarjeta prepago y, de la misma manera, podrás pagar en cualquier local que tenga un TPV contactless. En ambos casos, estas pulseras permiten recargarse con un mínimo de 0,01€, hasta un máximo de 900€ y permite elegir entre los tres colores corporativos: rojo, gris o negro.

Por su parte, CaixaBank cuenta con la Pulsera Contactless que funciona como una tarjeta de débito. Deberás vincular una cuenta en la cual se cargaran, en el momento, todas las operaciones que realices con la pulsera. Es gratuita para los menores de 26 años o para aquellos que dispongan del Carné Joven de Madrid o Cataluña. Para el resto, la cuota anual es de 26€. Permite elegir el color que más se adapte a tus gustos: negro, naranja, azul, rosa o amarillo.

La tecnología está al servicio de todos los sectores, y en en el caso del sector bancario, podemos hablar ya de un paso más allá: una banca móvil, 2.0.Estos dispositivos facilitan la vida de las personas, evitando esa dependencia a la hora de utilizar nuestro teléfono móvil y sus aplicaciones de manera continua. Brindan a los usuarios una experiencia más personal y rápida, permitiéndoles acceder a un mundo lleno de diferentes posibilidades. El hecho de tener los pagos al alcance de la “muñeca”, sin necesidad de sacar la cartera, ¿hará que la tarjeta, tal y como la conocemos hoy, desaparezca? Es muy pronto para saberlo. Lo que está claro es que los wearables parecen estar suponiendo una revolución en la banca.

¿Y a ti? ¿Con qué complemento te gustaría pagar?

Equipo editorial de iAhorro

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