La petición oficial a la Unión Europea de ayuda a la banca española se está convirtiendo en una muestra de como no hacer las cosas. Si se esperaba que ayer jueves se pidiera formalmente este rescate, Luis de Guindos, confirmó que sería en los “próximos días”, tras finalizar la reunión del Eurogrupo se dijo que el lunes, para que posteriormente se aclarara que esa era la fecha límite y afirmar el ministro francés de Finanzas, Pierre Moscovici, que el momento llegará este mismo viernes.
Ante esto, nuestro ministro de Economía, afirma que se trata tan sólo de un trámite, entonces ¿Por qué no se ha solicitado?
La respuesta está en las condiciones del rescate, que casi dos semanas después de acordarse esta financiación de hasta 100.000 millones de euros, se desconocen. De momento sólo rumores, tipos de entre el 3% y el 3,5%, plazo de unos 15 años, de ellos 3 pueden ser de carencia en los que sólo se pagarían intereses, y obligar a las entidades a pagar un 8,5% de lo prestado cada año. ¿Se imaginan recibir la aprobación de un crédito por un banco, sin conocer las condiciones?
Entonces la razón está en forzar mejor condiciones ¿Pero existe alternativa? La respuesta es en este momento un NO rotundo, España no tiene recursos para financiar este rescate y ya nos llevamos una llamada de atención por parte del BCE y Mario Draghi por ideas tan “ingeniosas” como emitir Deuda que se inyectaría directamente a los Bancos, y no efectivo. Sólo queda saber, con independencia de la solicitud, el papel del Estado como intermediario. Desde luego para nosotros, los que pedimos el dinero, lo mejor es que vaya directamente de la Unión Europea a los bancos, tal y como ha vuelto a sugerir el FMI, pero para el que presta, y tiene dudas de la solvencia de estas entidades, lo mejor es que el Estado esté por medio para garantizar este pago, y desgraciadamente, el que presta, manda, y en esta postura está Alemania.
Y para colmo, llegan las auditorías, y donde todos queríamos ver luz, vemos muy poca y muchas sombras. Nos han puesto en el peor de los escenarios y los 62.000 millones de euros de recapitalización máxima, pero es que en julio del año pasado todas las entidades, incluso las intervenidas en ese momento gracias a la recapitalización que había hecho el FROB por una parte y la provisión genérica que no computaba en el “ejercicio”, había pasado el test de stress del Banco de España, por lo que ¿Debemos dar como definitivo la labor de estas auditoras frente al Banco de España?
Pero lo peor, es no conocer el detalle por entidades, que nos digan que el Grupo Santander, BBVA y Caixabank no van a necesitar capital por su generación de ingresos, es decirnos algo obvio, que las intervenidas serán las que más fondos necesitan, lo mismo, pero del resto nada, un plazo de más de un mes (hasta el 31 de julio) y nueve meses para poder formalizar esta ayuda. En la rueda de prensa se dijo incluso que los 62.000 millones son para cubrir una contingencia extrema y que no existe esta urgencia, entonces ¿Por qué se realizó esta reunión urgente del Eurogrupo y se habló de una cantidad tan desorbitada como 100.000 millones de euros? ¿Por qué este plazo tan largo, acaso las entidades no conocen cual es su propia situación real?
Todas estas contradicciones nos volverán a pasar factura y volveremos ser castigados por los mercados de renta fija y renta variable. En lugar de ofrecer claridad, nos empeñamos en seguir con la confusión, unos errores que pagamos caros como hemos visto en las últimas subastas del Tesoro Público.
