Las entidades financieras necesitan obtener liquidez, tanto por la situación económica, que les obliga a provisionar muchos fondos para cubrir la morosidad creciente, como por las crecientes obligaciones en materia de capital básico (la última Cumbre del Euro exige un 9% de fondos) y los vencimientos de deuda a los que tienen que hacer frente.
La normativa Salgado impuso penalizaciones, en forma de mayores aportaciones al Fondo de Garantía de Depósitos (FGD), a las entidades financieras españolas que ofrecieran depósitos con rentabilidades superiores a un determinado tipo de interés; en el caso de los depósitos a un año, el tope se fijó en Euribor+1.
Para sortear esta traba, los bancos han decidido obtener dinero de los ahorradores mediante otro tipo de productos financieros; los pagarés, bonos y cédulas hipotecarias han sido algunos de los vehículos de ahorro utilizados.
En El Mundo han tratado la “Guerra de pagarés” y han preguntado a los expertos de iAhorro.com sobre el tema.
A la pregunta de si los pagarés son mejores que los depósitos, la respuesta es que no. Tienen más riesgo, la no estar garantizados por el FGD y, para ser interesantes, deberían ofrecer mayores rentabilidades:
“Los bancos están ofreciendo intereses muy bajos por un producto de mucho más riesgo que el depósito tradicional“, alerta Pau Montserrat, analista de iahorro.com.
Al tratarse de un producto de deuda, su rentabilidad debería estar ligada al nivel de solvencia que otorguen a la entidad emisora las agencias de calificación de riesgos (principalmente, Moody’s, Standard % Poors y Fitch).
Por tanto, las entidades con mejor calificación (BBVA o Santander) deberían ofrecer en condiciones normales peores intereses. No obstante, fuentes del sector reconocen que algunas entidades desvinculan la rentabilidad del riesgo y del precio del dinero para premiar mejor el ahorro. “Lo hacen para ser más competitivas. Éstas utilizan lo que se ahorran por no tener que pagar al Estado para ofrecérselo a sus clientes”, insisten.
Si el depósito -el producto de inversión más conservador- está garantizado hasta 100.000 euros por el FGD, la solvencia del pagaré viene ligada únicamente a la de la entidad financiera, por lo que una quiebra de ésta podría suponer un impago de la inversión.
“El pagaré entra en el grupo de ‘depósito no garantizado’, lo que coloca a su propietario en las últimas posiciones en la cadena de cobro si el banco cae”, añade Montserrat.
No obstante, las entidades financieras aseguran que ésta es una “situación muy remota” ya que hasta el momento en España no se ha dejado caer a ninguna entidad.
En iAhorro.com estamos encantados de colaborar con los medios de comunicación para ayudar a mejorar la cultura financiera.
No Comments