Una de las principales preocupaciones que el ahorrador tiene en estos momentos de crisis económica es si es posible un corralito en España. El miedo a perder el dinero ahorrado con esfuerzo y trabajo es algo normal. Y la mejor medicina para la enfermedad del miedo es la información.
Veamos primero a qué fenómeno económico nos referimos con el término "corralito" del dinero.

El origen: el corralito en Argentina
El término "corralito" se hizo tristemente célebre en Argentina en el año 2001, cuando el dinero en los bancos quedó bloqueado, encerrado.
Por corralito podemos entender una serie de medidas administrativas tomadas por un Gobierno que limitan la posibilidad de disponer de efectivo en los bancos. En principio un corralito no limita el uso de tarjetas o la realización de transferencias. A diferencia de Argentina en el 2001, actualmente las transacciones informáticas sustituirían a la disposición de efectivo sin demasiados problemas.
Por tanto, un corralito moderno sólo se podría dar en toda su extensión si se limitaran las transacciones bancarias telemáticas, algo verdaderamente complejo y caro.
En Argentina en los años previos al corralito el Gobierno de Menem realizó una política económica que propicio el desastre financiero; básicamente:
- Un déficit público muy elevado, de unos 7350 millones de pesos.
- Una elevadísima deuda externa.
- Una paridad dólar-euro que perjudicaba de forma brutal las exportaciones argentinas.
En resumen, indisciplina fiscal y falta de competitividad de la economía.
La fuga de capitales al extranjero era continua y la situación económica empeoraba. En octubre de 2001 el paro era del 16,3% y el riesgo país estaba en las nubes (5000 puntos básicos).
Además el FMI, a cambio de prestar dinero a Argentina para hacer frente a su deuda externa, impuso unos ajustes que deterioran aun más el bienestar de los ciudadanos. Recortes en plena depresión económica, una fórmula que no funciona por mucho que se empeñe el FMI.
En diciembre de 2001 el Gobierno de De la Rúa publica el decreto 1570/2001, limitando a 250 pesos a la semana la disposición de efectivo para el ciudadano y limitando las actividades bancarias de las empresas. Y además se transformaron los depósitos en dólares a pesos, muy devaluados (lo peor no es no poder sacar todo el dinero que se tiene a la vez, es que éste valga mucho menos de un día para otro).
La medida trataba de evitar la fuga de capitales y proteger al peso ante una posible devaluación, pero lo que se consiguió fue la quiebra de la economía argentina. Al ralentizar la liquidez bancaria se paralizó la actividad económica; en una economía muy poco bancarizada limitar el efectivo afecta de lleno a la economía productiva.
Los trabajadores y las clases medias sufrieron especialmente esta situación y el 20 y 21 de diciembre de 2001 se produjo el estallido social.
El nuevo gobierno declara el default de la deuda pública de la Argentina, la mayor suspensión de pagos de un Estado en la historia, 102 mil millones de dólares.

Depósitos destacados: ¿a prueba de corralitos?
Comparativa de los depósitos más rentables
Veamos ahora nuestra opinión sobre las posibilidades de que en España se pueda producir un corralito similar al de Argentina y las razones que sustentan este análisis.
Corralito en España: ¿es posible?
La posibilidad de que nuestros depósitos y cuentas se ven bloqueadas por el Gobierno son muy remotas. Igual de improbable, pero ciertamente algo más cercano que un corralito, sería que España abandonara la zona euro (si bien este escenario provocaría, según como fuera, la virtual desaparición de la moneda única).
Sólo en el caso de que España saliera del euro y, además, de forma no pactada con el resto de países europeos, podría darse una situación tan difícil que llevara a ver ciertas limitaciones al movimiento de capital y disposición de fondos similar a un corralito, con todas las dificultades que eso conlleva en una economía tan bancarizada como la española.
España tiene algunas semejanzas con Argentina en el sentido de que hemos desaprovechado la entrada en la Unión Monetaria para ganar productividad, no hemos sabido racionalizar los presupuestos públicos adecuadamente y nos encontramos en un momento de tasas de paro escandalosas, con un decrecimiento de la economía y, además, forzados a ajustar nuestras cuentas públicas.
Sin embargo las diferencias son muy significativas; las instituciones fiscales y económicas son mucho más sólidas y modernas, pertenecemos a una zona económica con capacidad para inyectar liquidez en nuestros bancos cuando hace falta, los mercados de capitales están mucho más interconectados y los incentivos de los países para ayudarse entre sí superan los costes de ello. Sólo una mala decisión política pondría en peligro los ahorros de los españoles y, con mucha probabilidad, el proyecto común europeo.
Nadie puede predecir el futuro, pero pensamos que las probabilidades de que esta crisis no acabe en catástrofe son muy superiores a las que vaticinan corralitos o el fin de la moneda única.
El ahorrador ha de mantener la calma, actuar con información contrastada y no con miedo. El corralito en España no se va a producir, con una probabilidad demoledora.
Licenciado en Economía y en Dirección y Administración de Empresas, con formación básica en derecho. Conocimientos de banca, logística y difusión financiera en medios de comunicación.