3 mayo 2013

Probablemente cuando hablamos de productos y del uso que tienen los clientes de ellos, podemos decir que no hay ni un solo cliente bancario que no tenga una cuenta corriente, o un producto con otra denominación, y que cumpla similares características a ésta.

Y es que es el producto básico y necesario para que cualquier persona pueda realizar cualquier operativa financiera en su día a día.

Desde cobrar la nómina, hasta domiciliar los recibos de cualquier servicio o que nos carguen el recibo por el uso de la tarjeta.

¿Qué es una cuenta corriente?

La cuenta corriente es el producto fundamental de las finanzas individuales de cada uno, por eso es importante saber cuál es la mejor cuenta corriente que debemos de contratar ya que en ella vamos a fundamentar casi todo nuestro día a día financiero.

Además es el producto que cualquier entidad financiera tiene en su oferta para los clientes ya que en él se produce la operativa del día a día de un cliente y es el primer paso para que la persona se vincule al utilizar la cuenta corriente como soporte de otros productos o servicios, como hacer transferencias, domiciliar recibos o ingresos, usar tarjetas o, sin ir más lejos, donde domiciliar la cuota mensual de la hipoteca.

La cuenta corriente es un producto financiero en el cual el cliente domicilia sus ingresos y sus gastos de tal forma que el dinero que en ella hay van oscilando en función de lo que el cliente va haciendo en ella y el soporte en el que se sustenta es el del talonario de cheques.

Esa es una diferencia fundamental con respecto a otros productos que sirven para la operativa diaria como son las libretas de ahorro, ya que en esas el soporte es la libreta física.

Pese a esto, en ambos productos, la cuenta corriente y la cuenta de ahorro, ambos pensados para el día a día del cliente dentro del grupo de las cuentas a la vista, el soporte ha perdido importancia desde la introducción de la banca online ya que es a través de este canal por donde más se puede llevar el control de ambos productos hoy en día.

La cuenta corriente como hemos visto hasta ahora, se incluye dentro del segmento de las cuentas a la vista porque ofrece una completa libertad de disposición del dinero que en ella se encuentre y total liquidez sin que el titular deba de cumplir con determinados requisitos de saldos mínimos o cuantías de las disposiciones.

Podrá disponer de su dinero cuándo y como quiera.

Es un producto que para los bancos sirve para captar clientes, pero dado que si este no se vincula contratando más productos, suele tener comisiones y gastos de administración y mantenimiento.

Si el cliente se vincula, por ejemplo domiciliando la nómina, contratando tarjetas u otros productos, la entidad financiera suele eliminar el cobro de comisiones y gastos que tenga su cuenta corriente.

El cobro de las comisiones en tanto a cuantía y periodicidad, depende de cada entidad, ya que algunas cobran unas comisiones anuales mientras que otros prefieren el realizar cobros a periodos de tiempo más cortos, como pueden ser semestralmente o trimestralmente.

Al ser la cuenta corriente el producto más usado entre los clientes, estos suelen prestar poca atención al tipo de cuenta a escoger y la entidad en la cual la abren, cuando debía ser justamente lo contrario, al ser el producto básico de cada titular debería de ser el producto más estudiado antes de ser contratado.

Cuentas Corrientes destacadas

Especialista en finanzas personales

Especialista en finanzas personales. Analista de productos financieros.

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