A diferencia de los depósitos bancarios tradicionales que son los conocidos como imposiciones a plazo fijo, en los cuales el ahorrador deposita el dinero por un plazo de tiempo determinado por el cual recibe un interés fijo conocido de antemano.
Existen diferentes modalidades de depósitos que no son tan sencillos en su funcionamiento, como es el caso de los denominados depósitos combinados.

Los depósitos combinados son aquellos en los cuales el dinero destinado a su contratación no es destinado a estar en una imposición a plazo fijo exclusivamente, sino que es empleado en diferentes productos dentro del concepto de depósito, es decir, que poseen más de un activo subyacente a donde se destina el dinero de su contratación.
Esto hace que los depósitos combinados posean una diferencia fundamental frente a los depósitos bancarios tradicionales y es la de que no es conocida de antemano la rentabilidad que se va a obtener de ellos.
Y es que son alternativas que ofrecen la posibilidad de obtener más rentabilidad que un depósito tradicional, pero eso es lo que ofrecen, la posibilidad, no la certeza de que ésta se va a producir.
Entre los depósitos combinados más habituales en el mercado que nos podemos encontrar, se encuentran los que destinan el dinero inicial a dos diferentes productos (no suelen ser más de dos los productos combinados), siendo estos los que destinan parte del mismo a la contratación de un depósito tradicional de toda la vida (imposición a plazo fijo) y otro importe (el resto de forma general) a la contratción de un fondo de inversión en cualquiera de las modalidades que este ofrece.
Cómo funcionan los depósitos combinados
De esta forma, los depósitos combinados oferecen una parte de rentabilidad fija y conocida de antemano, la que se destina a la contratación del depósito tradicional, pero la segunda parte del dinero dependerá de la evolución que experimente el fondo al cual se destinó ese dinero.
Lo que si suele pasar en este tipo de depósitos, es que se garantice la devolución total del dinero que se empleó para su contratación inicial si se llega al vencimiento. Es decir, que el importe inicial destinado por el titular a la contratación de un depósito combinado, está garantizado si se llega al vencimiento del mismo, cosa que no ocurre en la rentabilidad (a diferencia de los depósitos tradicionales).
Se limita la pérdida, que nunca será por debajo del importe inicialmente desembolsado, y se da la posibilidad de conseguir mejores rentabilidades ante la opción de que la parte destinada al fondo de inversión de rentabilidad nula, ya que aunque diese rentabilidad negativa, el importe a la hora de devolverlo al cliente está garantizado al vencimiento.
El porcentaje del dinero inicial que se destine a las dos inversiones es lo que básicamente diferencia a unos depósitos combinados de otros. La parte vinculada a los fondos es la que da más rentabilidad o menos en función del riesgo que posea el citado fondo y la composición de la cartera en la que este fondo invierte su dinero.
Especialista en finanzas personales. Analista de productos financieros.