18 mayo 2012

Cuando hablamos de depósitos bancarios, debemos distinguir entre depósitos a la vista y depósitos a plazo. Las primeras se corresponden con las comúnmente denominadas cuentas corrientes. Su característica principal es que el depositante tiene completa y absoluta liquidez sobre el dinero depositado en la entidad, quedando ésta obligada a la devolución en el momento que el depositante lo solicite.

Por otro lado, encontramos los depósitos a plazo o depósitos monetarios, éstos se configuran como un depósito a plazo, también llamados imposición a plazo fijo. Se corresponde con la entrega de una determinada cantidad de dinero en el banco o caja, en un plazo acordado y a cambio de unos intereses pactados.

Son muchas las características en la contratación de los depósitos, liquidación de intereses en momentos distintos al vencimiento, distintos tipos de plazos, depósitos a plazo fijo o estructurados… pero conviene tener en cuenta algunas cuestiones básicas a la hora de contratar un depósito, como que el contrato incluya una referencia al Fondo de Garantía de Depósito al que la entidad este adherida, en este punto conviene recordar que las sucursales españolas de bancos extranjeros, están adheridas al Fondo de Garantía de Depósitos del país de origen de su matriz, la penalización, si acaso existe, por rescatar tu dinero antes de que finalice el plazo de tu depósito monetario, o si es un depósito entendido como tradicional o aquellos en los que la rentabilidad que nos genere está vinculado a acontecimientos futuros, véase índices en bolsa o asociados al resultado de un determinado valor que ofrezca un paquete de acciones. Éstos últimos suelen ser los denominados depósitos estructurados.

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¿Cuándo los depósitos monetarios son la mejor opción para mis ahorros?

En finanzas consideramos ahorro como la cantidad excedentaria descontados los gastos. Si nos encontramos en posesión de una cantidad de dinero que podemos inmovilizar en un determinado plazo de tiempo, estamos  en disposición de poder contratar el depósito monetario con los plazos y remuneración que más nos convenga. Para ello es igual de importante, definir cuál es la finalidad que queremos darle a nuestros ahorros, esto ayudará a ajustar los productos financieros que más se adecuan a nuestras necesidades.

Por la naturaleza de un depósito, es más conveniente recurrir a ellos para nuestro corto/medio plazo, definidos estos plazos como de cero a cinco años. Estaremos combatiendo el efecto de la subida de precios y generando además, un beneficio que no obtendríamos en caso de que nuestro dinero permaneciese en la cuenta corriente. Para nuestro largo plazo, entendido en inversiones superiores a diez años, es más conveniente utilizar otro tipo de productos financieros al uso con menores aportaciones que las que destinaríamos a los depósitos monetarios con vencimientos a corto/medio plazo.

Por otro lado, es importante mencionar el hecho de ajustar cuentas con hacienda. Deberemos pagar por el beneficio que nuestros productos financieros nos hayan generado. Así, de los intereses generados, los primeros 6000 euros estarán sujetos a una retención del 19% y a partir de esa cantidad hacienda nos descontará el 21%. Estas retenciones irán a para a la base imponible del ahorro como rendimientos de capital mobiliario.

Cada vez son más los españoles que se preocupan por la salud de economía. Dedicar tiempo a planificar y diseñar una buena estrategia financiera puede ahorrarnos días de duro trabajo. 

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Asesor técnico de producto

Licenciado por la Universidad Complutense de Madrid. Tres años de experiencia en banca comercial y asesoramiento financiero. Actualmente analista económico y financiero en iAhorro.com

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