Depósitos a plazo fijo

7 marzo 2012

Los depósitos a plazo fijo o plazos fijos, en terminología más común, son depósitos a plazo cuyo vencimiento y rentabilidad son fijas y conocidas en el momento de su contratación. Juntamente con las cuentas corrientes, es el producto de ahorro más seguro de la oferta bancaria, ya que está garantizado por la entidad financiera y, en segundo término, por el Fondo de Garantía de Depósitos (que asegura 100.000 euros por titular y entidad bancaria).

Los depósitos a plazo fijo son el vehículo de ahorro más demandado por el cliente conservador que no está dispuesto a perder capital. A cambio de una rentabilidad menos alta que otros productos de riesgo, el ahorrador se asegura no perder dinero en su inversión.

Hay una amplia oferta de vencimientos de los plazos fijos, entre los que podemos encontrar horizontes temporales diversos:

Plazos fijos con vencimiento a un mes o menor.
Depósitos a plazo cuyo vencimiento supera el mes hasta los 3 meses.
Depósitos con un plazo de entre 3 y 6 meses.
Plazos de entre 6 meses y un año, probablemente los más ofertados del mercado. Depósitos a largo plazo, cuyo vencimiento es superior al año.

Plazos fijos seguros

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En cuanto a la liquidez o posibilidad de disponer del dinero en un momento determinado anterior al vencimiento, los plazos fijos tienen una excelente posibilidad de recuperar nuestro dinero antes de plazo. Podemos obtener el capital invertido en cualquier momento, a cambio de una penalización por cancelación anticipada que sólo afecta a los intereses devengados, nunca al capital ahorrado.

Esta liquidez lo diferencia de otros productos de ahorro similares, como los pagarés bancarios, producto que tienen peor liquidez; si queremos recuperar el dinero invertido en un pagaré antes de tiempo, tendremos que vender el activo de renta fija en un mercado secundario, en el que cotiza. Es posible que cotice a la baja y, si necesitamos liquidez, deberíamos asumir pérdidas en el capital invertido.

Una excelente relación liquidez, riesgo y rentabilidad hacen del depósito fijo el producto más interesante para el cliente conservador que no está dispuesto a perder capital. Si bien hay que tener muy claro que sin riesgo no hay rentabilidad. Uno de los principales enemigos de este producto de ahorro es la inflación, impuesto oculto que no se suele percibir. Para que la rentabilidad real sea positivo, la TAE de la imposición a plazo ha de supera a la inflación del momento.

Director editorial de iAhorro

Economista especializado en productos financieros, autor del libro La banca culpable y divulgador de economía en medios de comunicación.

Los bancos y demás proveedores de servicios venden, bien o mal según la entidad. Nosotros tratamos de enseñarte a comprar.

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