¿Cómo ahorrar en la calefacción este invierno?



Cuando las temperaturas bajan, es la factura del gas la que sube. La calefacción se vuelve indispensable para pasar estos meses de frío propios del invierno y ello tiene un precio que hay que pagar a final de mes inevitablemente. Cada vivienda es un mundo y tiene sus propias necesidades de calefacción, al igual que sus habitantes, por lo que el consumo de calefacción deberá adaptarse a ellas.

No todos los días son igual de fríos, tampoco todas las estancias y habitaciones de la casa necesitarán el mismo calor, así como tampoco se ocupa la vivienda todo el día ni de la misma forma. Conocer bien la ubicación, usos y necesidades de la vivienda y personas, se convierten en factores esenciales para poder conseguir ahorrar en la factura del gas.

La calefacción representa el 47% del consumo energético de una vivienda según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía, en invierno eso se traduce en un gran gasto muy a tener en cuenta en el presupuesto mensual. Por ello, se tornan verdaderamente importantes las pequeñas acciones y gestos que se puedan llevar a cabo con el objetivo de reducir el consumo y gasto final.

¿Qué hacer?

  • Regula la temperatura. Conviene saber que por cada grado que se reduzca en la temperatura de la calefacción, se consigue un ahorro del 7%. Si a ello le sumamos que una temperatura de confort puede estar entre los 19°C y 21°C, regular la temperatura dentro de estos parámetros representará un considerable ahorro.
  • Termostatos y reguladores programables. Al hilo del punto anterior, hacer un uso inteligente de los termostatos de cara a regular la temperatura, así como instalar en el caso que sea necesario –como cuando no se vaya a estar en casa durante horas– reguladores programables que permitan tener el control de la temperatura desde la distancia, son una buena opción que contribuyen al ahorro. Apagar la calefacción al dormir y ventilar la vivienda por la mañana en horas de sol también son opciones recomendables.
  • El asilamiento es clave. Proteger la vivienda de todo escape de calor así como de toda entrada de frío es fundamental. Una casa que no está bien aislada es sinónimo de mayor consumo de energía. Sellar marcos y molduras de puertas y ventanas con silicona o burletes, instalar dobles ventanas y asegurarse de que los cajetines de las persianas están correctamente aislados son algunas de las medidas que se pueden tomar.
  • Limpieza en la instalación. Una mala instalación o una instalación defectuosa hace que el consumo energético sea mayor. Limpiar los radiadores hará que la transmisión de calor no se vea obstaculizada. Del mismo modo que no conviene cubrir los radiadores con ningún objeto ni prenda ya que dificulta la emisión del aire caliente. Purgar los radiadores antes de iniciar la temporada en la que más veces se pone la calefacción ayuda a mantener en óptimo estado la instalación. El buen mantenimiento de la caldera puede provocar el ahorro de hasta un 15% de energía.
Ya que poner la calefacción en este tiempo es inevitable, es recomendable hacer todo aquello que esté en tu mano de cara a un uso más responsable y económico de la calefacción.