Nuestros usuarios se han ahorrado este mes

30 marzo 2012

La crisis ha traído, entre otras cosas, un incremento de los problemas puntuales de liquidez que pueden sufrir los hogares españoles. Algunos pueden llegar a ser más reiterativos que otros y tener una base más duradera con lo cual los usuarios financieros deberán de buscar de forma adecuada el producto más conveniente en el caso de necesitar dinero.

Cada perfil o cliente, una vez analizado su economía doméstica y sus peculiaridades, podrá optar entre diferentes productos financieros que se adecúen a su posición particular. Es decir, si necesito dinero, podré escoger entre una variada oferta de productos que con la llegada de la crisis ha ido en aumento.

Si la cuantía de la tensión de liquidez y de la necesidad de dinero no es muy elevada, podemos encontrarnos con las tarjetas de crédito como medio de financiación o bien con los denominados en la actualidad como ‘préstamos rápidos’, que son préstamos de no mucha cuantía (máximo de 6.000 euros de media) que se negocia su devolución en plazos de tiempo inferiores a una año. Para una cuantía similar de necesidad de dinero, si el plazo se alarga hasta el año, resultan más económicos a la hora de pagar intereses el emplear los préstamos rápidos frente al uso de las tarjetas de crédito. Sin embargo, la cuantía es no muy elevada y se piensa devolver en un corto plazo (por ejemplo 3 meses) el uso de las tarjetas como medio de financiación suele estar más extendido. Los préstamos rápidos se caracterizan por la rapidez y facilidad en la concesión de los mismos, ya que la entidad financiera responde a la solicitud en un plazo no superior a las 48 horas y con un volumen en la solicitud de papeles acreditativos mucho menor que los préstamos personales de toda la vida.

Ganar más dinero

Pero si necesito dinero y es de mayor cuantía, lo quiero devolver a un mayor plazo, o lo que nos motiva esa necesidad parece que no es algo transitorio, los productos financieros a escoger varían de los anteriormente mencionados.

En ese caso, el producto más usado es el préstamo personal. En este producto la entidad financiera presta una cantidad de dinero a devolver a medio y largo plazo (mínimo de 2 años de norma general) y la devolución se produce mediante pagos de cuotas mensuales. Suelen ser destinados a la adquisición de bienes o servicios de determinado importe o incluso para aquellas personas que buscan una refinanciación de deudas. Es decir, poseen cuotas mensuales de diferentes préstamos y prefieren solicitar una determinada cuantía que permita realizar los pagos con un menor importe y por lo tanto, que reduzca la presión ante posibles impagos de las cuotas mensuales. Se suele jugar con el importe y el plazo, con lo cual el cliente acaba pagando más cuotas mensuales de lo que estaba pagando pero de menor importe con lo que aligera considerablemente sus pagos mensuales.

En estos caso de refinanciación, muchas entidades cambian la garantía personal por una garantía real (o hipotecaria), es decir, que las entidades financieras solicitan una garantía en forma de propiedad inmobiliaria, para que el préstamo sea concedido.

Especialista en finanzas personales

Especialista en finanzas personales. Analista de productos financieros.

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