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Preguntas frecuentes sobre Préstamos sin aval


Conseguir préstamos sin aval es sencillo siempre que el usuario se encuentre en una situación financiera solvente o que cuente con un contrato laboral fijo. El aval se exigirá cuando la persona que solicita un crédito presenta un coeficiente de riesgo muy elevado.

Avalar conlleva una serie de riesgos como afrontar el pago de la deuda de la persona a la que se avala. El avalista responde de forma solidaria ante los impagos de la deuda con sus bienes presentes y futuros.

La primera medida es ponerse en contacto con la persona solicitante del préstamo para tratar de regularizar la situación. En caso de no llegar a un acuerdo, se pone en conocimiento de los hechos al avalista que ante el impago se hará cargo de la deuda.

Si el avalista tampoco puede pagar la deuda se procederá a embargar una parte de su nómina o los bienes que haya depositado como prenda.

El avalista del préstamo se hará cargo de la deuda con sus bienes en caso de que el solicitante del crédito no pueda pagar la deuda. De esta manera, el avalista responde como si fuese el deudor.

En caso de haber tenido que hacer frente a deuda de la persona la que avaló, pasa a ser el acreedor del titular del préstamo, pudiendo tomar las medidas legales oportunas para cobrar el dinero que se le debe.

De cara a Hacienda, el dinero avalado podrá declararse como decremento patrimonial.

A la hora de pedir un préstamo, el aval es una garantía adicional para el banco. Otras alternativas que pueden existir al aval que pidan por un crédito o préstamo son pignorar* un fondo de inversiones o aportar ahorros de otro tipo puede ser una alternativa.

*Pignorar: dar o dejar algo en prenda como garantía.

¿Cómo conseguir préstamos sin aval?


Los préstamos sin aval suelen concederse a personas con solvencia económica o con un contrato laboral. El aval, formado tanto con bienes presentes como futuros, será necesario cuando la persona solicitante del crédito cuente con un coeficiente de riesgo elevado y las entidades crediticias y bancos duden de la capacidad de amortización del préstamo.

Las cantidades de los préstamos personales sin aval suelen ser pequeñas, aunque depende de la entidad y de las características del solicitante, pudiendo llegar hasta los 60.000 euros. Para solicitarlos, normalmente, sólo se requiere presentar información referente a los ingresos obtenidos en el último, o últimos meses, y el documento de identidad.

Los tipos de interés de estos créditos sin aval suelen ser muy elevados debido al alto riesgo que entrañan para las entidades, sin embargo conservan su atractivo ya que es la solución para muchas personas que no pueden aportar un aval para conseguir financiación consiguiendo la respuesta sobre su concesión en poco tiempo.

Algunas entidades permiten la contratación de préstamos sin aval, siempre que se cumplan los requisitos y exigencias de éstas: entrega de la documentación pertinente por parte del solicitante del crédito.

Elegir el plazo de amortización y el dinero adecuado para por realizar un análisis previo que evite situaciones embarazosas y que pueden conllevar un aumento de los intereses, así como nuevas comisiones por retraso en las devoluciones.

No debemos olvidar que en caso de que no se pueda afrontar el pago de la deuda, los avalistas, ya sean familiares, amigos o conocidos, se harán cargo de ella. En este caso, estos pasan a ser los titulares del préstamo sin aval, que se reservarán la opción de tomar medidas legales contra la persona a la que han avalado.