El mejor seguro de vida según tu situación

Coberturas básica y adicionales

contratar seguros de vida


Gracias a los seguros de vida, es posible que nuestro fallecimiento, nuestra familia o personas muy cercanas puedan tener asegurado el sustento económico que podría faltarles de otra manera. Este dinero puede ser muy necesario, por ejemplo a la hora de asegurar una buena educación a nuestros hijos o de mantener en nivel económico con el que contaban con nuestros ingresos.

Coberturas básica y adicionales


Aunque todos los seguros de vida cubren la muerte del asegurado, algunos de ellos también se ocupan de aportar el dinero en caso de invalidez o el diagnóstico de ciertas enfermedades graves.
Contratar uno de estos seguros no es obligatorio para nadie, pero dependiendo de nuestra situación pueden ser una buena idea a la hora de velar por la seguridad de los nuestros. Para contratar el mejor seguro de vida, lo más importante es conocer a qué podemos acceder en nuestra situación y qué es lo que más nos conviene.
Conociendo estos dos factores, nos será mucho más sencillo analizar las ofertas de seguros de vida que nos parezcan más adecuadas.

  • Como hemos comentado, lo único que va a cubrir todo seguro de vida nada más contratarlo es el fallecimiento del asegurado. Esta opción puede servirnos para tener asegurado el bienestar de nuestra familia en este caso, pero no nos cubrirá otros supuestos. Muchas aseguradoras ofrecen cantidades mayores de dinero en casos en los que la muerte se ha producido debido a un accidente, aún más si éste ha sido de tráfico. Eso sí, esta opción es contratable como un plus a la base del seguro.

  • Al contratar el seguro, podemos elegir obtener además otro tipo de coberturas, como puede ser la invalidez total y permanente, es decir, la que impida desarrollar cualquier actividad profesional y por tanto, obtener unos ingresos necesarios para la vida.

  • Por regla general, los seguros de vida no cubren los daños que nos hayamos podido causar nosotros mismos de forma intencionada, como puede ser un suicidio (así como un intento), pero también daños derivados de un conflicto armado o la práctica de algún deporte de riesgo. Tampoco se cubren aquellos supuestos que queden cubiertos por el Consorcio de Compensación de Seguros, como catástrofes naturales o terrorismo.
    La mala noticia es que, para aquellas personas que ya se encuentren en una situación de enfermedad, sobre todo si ésta es grave, es muy complicado encontrar una empresa aseguradora que vaya a aceptar contratar su seguro. Es el caso de aquellas personas que hayan contraído SIDA: muchas pólizas del mercado no cubren esta enfermedad, aunque se haya contraído tras el contrato. Sin embargo, tener una enfermedad preexistente a la contratación del seguro no tiene por qué ser sinónimo de no poder acceder a él en todos los casos. Dependiendo de la enfermedad y de la relación que ésta guarde con las coberturas que queremos contratar, es posible que resulte viable, aunque afecte a la prima.


Si estamos dispuestos a invertir nuestro dinero en este tipo de pólizas, podremos obtener garantías que resultan indispensables para nuestra tranquilidad y el futuro de los nuestros. Por esta razón, suele recomendarse contratar un seguro de vida siempre que nos lo podamos permitir de una forma más o menos holgada. hay ocasiones en el que éste  puede tratarse de un dinero muy bien invertido.