Elegir la mejor tarifa de móvil

Elige la tarifa móvil que ayude a tus finanzas

ahorrar con el teléfono


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No es fácil estar al día en el catálogo completo de tarifas para móviles, básicamente porque lo que existe hoy en día son cantidad de combinaciones de tarifas de voz, datos, combinados, bonos, etc. Y para empezar a navegar entre esas opciones hace falta tiempo y paciencia.
La mejor tarifa móvil es, quizás, algo irreal. No existe la mejor tarifa para todos, pero siempre habrá una que sea perfecta para ti.
Para encontrarla comienza haciendo una cosa muy sencilla, que no es más que plantear en una hoja de papel dos cosas:

  • Cuántas llamadas haces al día aproximadamente (y de qué duración).

  • Cuántos megas gastas al mes de tu bono de datos.


Pueden suceder varias cosas, la primera es que te des cuenta de que siempre gastas más megas de los que te da el bono contratado. La segunda es la opuesta, que veas que gastas menos, sistemáticamente.
Tanto si gastas de más como si gastas de menos en tu bono de datos, lo que te conviene es contratar otro diferente.
En el caso de las llamadas, saber cuántas haces al mes, aproximadamente (o al día, si te es más sencillo), te da una idea de cuánto pagas solo porque descuelguen al otro lado (por el establecimiento de la llamada), y si sabes más o menos cuánto tiempo hablas por llamada, ya sabes si puedes ahorrar o no.
Basta con buscar una tarifa con un bono de llamadas (minutos gratis, para entendernos) que cubra tu consumo habitual y añadir un bono de datos suficiente para tu ritmo normal. No pagues de más.
Cuando encuentres esa tarifa con ese bono de llamadas, compara cuánta diferencia en euros hay entre lo que pagas y lo que pagarías. Controla si los minutos fuera de bono te compensan, o son demasiado caros, y lo mismo con los datos una vez gastado el bono. Por supuesto, di no a la permanencia.
La idea para conseguir la mejor tarifa móvil es perseguirla: estar siempre al día y atento a cualquier cambio que nos pueda beneficiar. La permanencia no es más que una lealtad coartada, no es libertad, ni por supuesto ahorro.

Elige la tarifa móvil que ayude a tus finanzas


Llegar a fin de mes puede ser hoy más difícil que hace unos meses o unos años.
A todos nos ha afectado la crisis económica, a unos más que a otros, pero ahorrar en el día a día significa llegar más desahogados al día 30.
Se dice que tener más dinero significa saber gastar menos, o al menos saber cómo no gastar más de lo que es necesario. Vamos a ver cómo dar en el clavo con nuestra tarifa móvil. La pregunta fundamental del ahorrador es, o debería ser, ¿necesito esto? ¿Puedo hacer lo mismo gastando menos pero sin, perder un ápice de
funcionalidad o servicio? A igualdad de servicio (siempre examinado bajo nuestro propio prisma), elegiremos siempre a quien nos pida un precio menor.
En el caso de la telefonía lo tenemos muy fácil. Si vives en una gran ciudad, es posible pagar menos por tu contrato de móvil porque la mayoría de operadores, tanto “puros” (Movistar, Vodafone, Orange,...) como las OMV (Pepephone y todas las que utilizan la red de otro para ofrecer servicio) tendrán buena cobertura tanto de voz como de datos. Entonces elegir será a la vez más fácil y difícil.
Si vives en una zona algo despoblada o alejada de grandes núcleos urbanos, lo más sensato es examinar la oferta de los operadores con infraestructura propia en la zona.
Esto te garantizará mejor cobertura tanto en voz como en datos. Está claro que siempre puedes decantarte por una operadora no dominante, pero pagarás “el pato” en forma de peor cobertura de algún tipo.
El siguiente paso es elegir el plan, y para eso nada mejor que saber exactamente cuánto has gastado, tanto en voz como en datos, durante los últimos seis meses. Haciendo la media puedes tener una idea del plan de datos necesario, y también de los bonos de voz que te harán gastar mucho menos.

El negocio del establecimiento de llamada


Entre todos los costes que suponen realizar una llamada de teléfono, quizás el que más repercute en la factura final, y el que más desapercibido pasa para el cliente sea el coste por establecimiento de llamada.
Este coste, que suele rondar los 15 céntimos de euro en casi todas las tarifas que lo cobran, supone para las operadoras unos ingresos enormes. Y para el usuario, supone pagar un dinero fijo mínimo por llamada sea cual sea la duración de la misma: incluso si dura 0 segundos.
Basta con que al otro lado de la línea alguien acepte la llamada para incrementar nuestro gasto. Ya puede cortarse la comunicación a los tres segundos de establecer contacto, como durar 100 minutos. Esos 15 céntimos de euro (más IVA) no se los salta nadie.
Sin embargo, esa invisibilidad que disfrutó el establecimiento de la llamada durante tantos años se está comenzando a destapar. Ahora, cada vez más, las operadoras de telefonía móvil están sacando al mercado tarifas que no incluyen este establecimiento de llamada. Sin embargo, puede ser que exijan un consumo mínimo mensual, o que repercutan ese coste en otro concepto de la factura.
El establecimiento de la llamada es un proceso, y como tal, significa que se ponen en marcha ciertos mecanismos que permiten encontrar el teléfono móvil destinatario de la llamada a través de la red de telefonía móvil.
El proceso exacto no viene al caso ahora, aunque sin duda es un tema apasionante para quien le interese cómo se hace de verdad una llamada de móvil, pero a cualquiera que piense un poco en ello le parecerá raro cobrar 15 céntimos por llamada, solo por establecer una conexión entre dos puntos. ¿Te imaginas que cobrasen un dinero por cada conexión que hacemos al navegar por Internet?
En ese proceso están involucrados sistemas electrónicos, antenas, y un largo etcétera, y hace muchos años (cuando la telefonía en este país era fija y propiedad de una sola compañía) la cosa pasaba por elementos mecánicos como conmutadores, relés y una infraestructura que tenía problemas físicos reales, y sobre todo mucho más frecuentes que hoy en día.
Y por si fuera poco, el número de abonados era sensiblemente menor que el número de líneas móviles actuales.
La cuenta es sencilla: cuantos menos abonados, más coste tendrán las llamadas, y cuanto menos evolucionada está la tecnología y menos fiable sea, más sentido tiene el establecimiento de la llamada, para prevenir sobre todo el desgaste de los componentes de la infraestructura.
Pero hoy en día, con la cantidad inmensa de llamadas que se realizan, con la cantidad de MB de tráfico que se descarga uno en su smartphone, por el que paga un buen dinero,... ¿tiene sentido cobrar este dineral por establecer contacto?
La realidad es que, a día de hoy, los clientes de telefonía miran mucho más a fondo la letra pequeña, y tienen en cuenta todos los costes que supone realizar una llamada de teléfono.
El coste por establecimiento de la llamada no tiene sentido si se quiere “entrar por los ojos” de los consumidores, porque es un coste que no se entiende y que encarece mucho la llamada. De nada nos sirve disponer de tarifas de móvil que cobran 1 céntimo por minuto de conversación, porque si la mayor parte de las llamadas que hacemos son de un minuto o menos, el precio real será de 15 o 16
céntimos de euro por llamada, más IVA. Y si hacemos una media de 3 llamadas diarias, estaremos pagando más de 15 euros al mes por nada.
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