¿Qué cubre tu seguro cuando hay un accidente?

Pasos a seguir cuando se produce un daño que pensamos puede estar cubierto por el seguro

cobertura de los seguros en accidentes


Si quieres informarte sobre cualquier aspecto relacionado con los seguros, puedes descargar de forma gratuita nuestra Guía de seguros.

El siniestro es la situación clave del seguro y aunque siempre lleva consigo una situación que nos hubiera gustado que nunca hubiera ocurrido, lo cierto es que tanto el asegurado como la compañía aseguradora deben actuar de forma que se ponga de manifiesto la eficacia del seguro.
Evidentemente los intereses son contrapuestos. Por una parte, el asegurado busca que cualquier cosa que ocurra sobre su persona o sus bienes y esté amparado por la cobertura de un seguro, siempre sea indemnizado.
Y por otra parte, la compañía aseguradora pretende que cuanta menor siniestralidad tenga, mejor será su resultado empresarial y, aunque es consciente que un porcentaje de sus pólizas tendrá algún tipo de percance, intentará que los efectos y pagos sean estrictamente los justos.
Esta situación es comprensible, pero llevado a los extremos sería ilógico por ambas partes. No siempre todos los daños que pueden producirse en los riesgos cubiertos por los seguro, son indemnizables, porque pueden existir limitaciones o circunstancias excluyentes previstas en el condicionado del seguro, que así lo indican. Con lo que el asegurado no puede pretender que todo daño, sea cual sea sus circunstancias esté amparado por el seguro.
Pero tampoco puede pretender la compañía aseguradora actuar de forma que con la simple reclamación formulada por el asegurado se rechace la indemnización, sin analizar las circunstancias del hecho que se ha materializado.
Por ejemplo: un asegurado llama a la compañía aseguradora reclamando la indemnización de una mesa de granito que tenía en la cocina, al caer sobre ella un martillo mientras se colgaba un cuadro en la pared. La compañía aseguradora lo rechaza directamente dado que las mesas no están cubiertas dentro de las garantías de roturas. Pero uno y otro (asegurado y aseguradora) no dan más explicaciones ni el primero como es la mesa ni el segundo la Aseguradora de cómo y en qué circunstancias sí estaría cubierto, y el daño queda sin indemnizar.
Pero … ¡si la mesa no era tal mesa! Era una encimera encastrada en la pared con un saliente en forma de mesa.
Con tan solo haber dicho el asegurado tal precisión ya hubiese estado cubierto y no hubieran rechazado el pago. Y con tal que la compañía aseguradora al rechazar hubiera indicado que si hubiese sido otro tipo de bien como las encimeras, sí hubiese estado cubierto, el asegurado habría tenido la oportunidad de explicarse adecuadamente y matizar, con lo que el siniestro se hubiese resuelto favorablemente.
A veces estas situaciones dan pie a que el sector asegurador tanga mala fama. No por el hecho de rechazar el siniestro que si está bien rechazado y sobre todo explicado, cualquier persona lo debe entender, sino por no prestar atención o interés en analizar adecuadamente las diferentes situaciones que pueden surgir.

¿Cuántas veces hemos escuchado frases como estas?:


o “Los seguros siempre son todos iguales, a la hora de cobrar todo está cubierto, pero a la hora de pagar todo está excluido”
o “A la hora de cobrar todo son facilidades y a la hora de pagar todo son pegas”.
Bueno, lo cierto es que el seguro tiene unas reglas y el riesgo para que sea asegurable ha de tener unas características para que sea aceptado y, si no se dan unas circunstancias contempladas en el contrato o se produce en unas situaciones excluyentes, el seguro no puede amparar la protección.
Es muy importante, por ello, conocer las reglas para saber realmente lo que podemos esperar del seguro y exigir una vez se ha producido un daño.

En muchas ocasiones cuando se formaliza un seguro ¿Qué ocurre?:



  • El asegurado no tiene tiempo que le expliquen el seguro adecuadamente.

  • El agente de la compañía, una vez materializada la venta, tampoco consigue o intenta al menos explicar los aspectos más relevantes, indicando al asegurado lo más destacado y donde poder analizar posteriormente todos los conceptos.


¿Y cuántas veces hemos escuchado?:



  • “Nada, tu tranquilo… está todo cubierto”.

  • “Tengo un seguro completísimo, me lo hizo un amigo”.

  • “Pues realmente no sé lo que cubre pero como me lo hizo: fulanito, seguro que está bien hecho es mi sobrino”.


Y… ¿realmente estamos convencidos de que el seguro es adecuado a nuestras necesidades, o a los riesgos a los que estamos expuestos?
Aunque el seguro me lo haya hecho un amigo, o el Director de la oficina del Banco o Caja de toda la vida, o un primo que se incorporó hace años a trabajar en una correduría de seguros pero que ya no trabaja desde hace años, etc. El seguro es muy probable que al inicio se haya formalizado con las mejores coberturas y por supuesto intenciones, pero con el transcurso de los años:

  • Las actividades que se realizan sean distintas

  • Los bienes objeto del seguro, o su valor, sean superiores.

  • Existan nuevas coberturas no contempladas en su momento.

  • Existan franquicias que se podrían eliminar o reducir, o al menos revisar.


Si todo esto no se ha tenido en cuenta, toda la certeza que teníamos de estar perfectamente cubiertos, cuando se produce un daño y llamamos a la compañía aseguradora y nos dice que los daños no están cubiertos, nos damos cuenta que podría haber tenido solución pero ya ser muy tarde.
Con este Manual editado conjuntamente por Biblioteca Aseguradora e iAhorro.com no pretendemos resolver todas las posibles dudas, pero sí guiar al usuario y lector a conocer las reglas y conceptos más importantes del seguro y poder analizarlo con la ayuda de un profesional:

  • Sus características personales y profesionales.

  • Sus circunstancias familiares.

  • Sus actividades.

  • Los bienes que conforman su patrimonio.

  • Los riesgos que se pueden asumir.

  • Los riesgos que se deben transferir.


Una vez realizada esta tarea y antes de formalizar el seguro, deberíamos:

  • Revisar los riesgos asegurables.

  • Analizar los bienes objeto del seguro.

  • Revisar las Franquicias (si existen).

  • Entender las exclusiones.

  • Analizar los criterios de actuación.


Por ello con esta guía de seguros, fijándose en las necesidades de protección podemos evaluar los riesgos de los cuales ya disponemos cobertura y de lo que nos falta por proteger, y con los conceptos y términos del seguro, encontraremos definiciones que nos ayudarán a comprender las reglas de actuación; esto nos podrá servir para valorar el alcance de la protección y saber diferenciar de distintas alternativas de contrato y aseguradoras, cual es la opción más acorde con nuestros intereses.

Pasos a seguir cuando se produce un daño que pensamos puede estar cubierto por el seguro



  1. Intentar aminorar las consecuencias del siniestro.

  2. Poner a resguardo (si procede o si es posible) el resto de bienes para evitar una agravación de las consecuencias del siniestro.

  3. Si es necesario avisar a los bomberos (caso de incendio o explosión).

  4. Revisar las circunstancias del daño, cómo se ha producido.

  5. Obtener fotos de los daños ocasionados (puede ser necesario).

  6. Avisar a la compañía aseguradora e informar, utilizando en lo posible un lenguaje claro pero neutro, que no implique conclusiones, y sobre todo no utilizar palabras técnicas (menos si no estamos seguros de su significado) que puedan implicar un rechazo o negativa a la reclamación. La compañía debe responder por lo ocurrido realmente y no por lo que decimos. Por ello, cuanto más neutro sea lo que trasladamos mejor para que la compañía posteriormente verifique.

  7. Facilitar la información complementaria que mejor sirva para valorar los daños que se han producido.


En muchas ocasiones la reclamación del siniestro transcurre con normalidad, y lo que el asegurado considera le corresponde se resuelve favorablemente por la aseguradora sin incidencias después del pago o reparación del daño, o después del rechazo; en la situación contraria, el asegurado comprende la causa alegada por la aseguradora al recibir una explicación adecuada.