Qué saber del nuevo etiquetado de los aspiradores

Nuevo etiquetado

nueva etiqueta


Por regla general, si pensamos en un aspirador muy potente, la reacción automática es creer que este aspecto significa que es mucho mejor que los de su competencia.
Sin embargo, que uno de estos aparatos tenga más vatios no tiene por qué significar que es más eficiente y recomendable, más bien lo contrario.
Los aspiradores más potentes que podemos encontrar sino también los que más energía consumen con mucha diferencia. Y esto se traduce en problemas por todas partes: desde una factura de la luz desorbitada hasta el impacto en el medio ambiente que suponen este tipo de máquinas.
Desde la Unión Europea han decidido tomar nota de los problemas que puede acarrear la circulación de estos aspiradores extra potentes y establecer medidas para evitar que continúen multiplicándose por los hogares bajo la falsa promesa de la eficiencia. En concreto, se ha establecido que aquellos aspiradores que consuman más de 1.600 vatios quedan prohibidos en Europa desde el primer día de este mismo mes.
Además, esta medida se ampliará hasta abarcar también aquellos aparatos de más de 900 vatios a partir del año 2017.
Aunque se haya aprobado que dejarán de fabricarse desde ya los aspiradores de mayor potencia, las empresas podrán continuar teniéndolos a la venta hasta que consigan finalizar el stock. Una vez vendidos todos los restantes, no los volveremos a ver en las tiendas.

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Además de la eficiencia energética, a la hora de comprar un aspirador también es importante fijarse en el resto de sus características, que quedan detalladas en su etiqueta.
Gracias a ella podemos saber cómo va a rendir nuestro aspirador en según qué tareas y aspectos. Éstas son las características recogidas en el nuevo etiquetado que propone la Unión Europea para los aparatos de este tipo vendidos a partir de este mes (que no estuviesen antes etiquetados).

  • La eficiencia, que siempre va a ocupar un puesto prioritario tanto en la etiqueta como en nuestras mentes a la hora de comprar un nuevo aspirador, aunque no sea lo más importante. En las nuevas etiquetas se clasifica desde la A (menos de 850 vatios) hasta la G (de entre 1.400 y 1.600 vatios).

  • El consumo energético anual. Éste aparece calculado para una vivienda de 87 metros cuadrados con un uso del aparato no superior a 50 veces al año.

  • Reemisión de polvo. Es la cantidad de polvo que vuelve al aire escapando del aspirador en relación en lo que se ha absorbido. También queda calificado de la A a la G, siendo los etiquetados con la primera los que más polvo recogen al final.

  • Nivel de ruido. Se calcula en decibelios ponderados (dbA).

  • Recogida de polvo en la moqueta, y también en los suelos duros. Muestra la cantidad de polvo que recoge el aspirador en cada superficie, medido también según la letra, de la A a la G.


De esta forma, puede resultar más aconsejable un aspirador de clase C pero que puntúe con una A en recogida de polvo en suelos duros que viceversa, por ejemplo.
El nuevo etiquetado ofrece una forma sencilla de averiguar las características más importantes de cada aspirador y puede resultar una buena ayuda a la hora de elegir el que realmente nos convenga más, según nuestras necesidades.