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Vivir de alquiler, ¿qué reviso en el contrato para evitar posibles gastos añadidos?

Conoce qué tienes que pagar como inquilino de una vivienda, y qué no te corresponde.

- Última actualización el 22/02/2018

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Cada vez hay más demanda de pisos en alquiler. De hecho, el 30% de las personas opta por el arrendamiento, frente a un 37% de la población que se inclina por la adquisición de una vivienda, según el estudio "Visión de los españoles del mercado de la vivienda", presentado por Fotocasa en julio de 2017. Son datos reveladores de una tendencia al alza, hasta el punto en que el alquiler está alcanzando a la intención de compra a un ritmo elevado.

Esto tiene dos consecuencias inmediatas y relacionadas, que son el aumento de la demanda de estas viviendas y el aumento de los precios de alquiler. Además, cada vez se firman más contratos de arrendamiento, y en algunos casos los acuerdos se producen con mucha rapidez (por el aumento de la demanda, como decíamos), por lo que este documento, imprescindible para garantizar los derechos y estipular las obligaciones tanto de arrendador como de arrendatario, ha de ser revisado con lupa por ambas partes.

¿Qué gastos tengo que asumir como inquilino o arrendatario?

Existen obligaciones para el arrendador, y obligaciones para el arrendatario. Las obligaciones del inquilino en cuanto a qué gastos ha de asumir se pueden resumir fácilmente: ha de hacerse cargo de los gastos de suministros, tasa de basuras y gastos derivados del mantenimiento de la vivienda (puntualizaremos esto con mayor detalle), así como de la renta. Es decir, los gastos que se generan en el día a día. Veamos un listado más concreto:

  • El alquiler mensual, lógicamente.
  • Los gastos de suministros (agua, luz, gas, línea telefónica e internet...), pero no debe hacerse cargo de los costes de alta, salvo si hablamos del teléfono e internet.
  • El inquilino está obligado a abonar el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP), un impuesto que no solo aplica en el caso de compraventa.
  • La tasa de basuras. Al ser el inquilino quien disfruta del a vivienda, se beneficia de la recogida de basuras y por eso le corresponde pagarla.
  • Los gastos de mantenimiento de la vivienda por uso habitual. Es decir, pequeñas reparaciones como cambiar bombillas, sustituir un grifo o arreglar una puerta que no cierra bien. Todo esto es válido para averías o reparaciones que no superen los 150 euros.
  • Los daños a la vivienda que causen él o sus visitas, así como cualquier denuncia por ruidos excesivos, conductas inapropiadas, etc.
  • El seguro, si lo tiene, de contenido y de responsabilidad civil a terceros.

¿Qué gastos NO debo asumir como inquilino?

Por otro lado, existen gastos que no corresponden al inquilino y que éste ha de tener presentes de manera que no acepte un contrato de alquiler que los incluya. Veamos cuáles son:

  • No debemos asumir los gastos de alta de suministros básicos, esto es responsabilidad del arrendador, siempre.
  • El IBI.
  • Los gastos asociados a la comunidad de vecinos, como cuotas y derramas.
  • Los seguros de continente y contenido y seguros de mantenimiento (de la caldera, el aire acondicionado...).
  • Todas las averías, reparaciones o desperfectos superiores a 150 euros de coste debidos al desgaste habitual o al paso del tiempo son cosa del propietario arrendador, a menos que el desperfecto sea causa de un mal uso por parte del inquilino. Se incluyen los fallos de los electrodomésticos que no sean menores (pilotos, filtros...).
  • Las averías y reparaciones necesarias para cumplir los requisitos necesarios para su habitabilidad, según la LAU (Ley de Arrendamientos Urbanos).

Otros aspectos que el inquilino debe tener en cuenta para evitar problemas

Terminaremos este artículo indicando una serie de puntos calientes que pueden surgir en un contrato de alquiler, ya sea porque son directamente ilegales, o bien porque son incorrectos. Veamos:

  • No se puede imponer una permanencia mínima al inquilino en la vivienda porque según la LAU, el inquilino tiene derecho a finalizar el contrato tras los primeros 6 meses, con la debida penalización por cese (que debe quedar reflejada en el contrato).
  • No se puede impedir al inquilino la prórroga del contrato de alquiler pasados los primeros tres años del mismo. Estas prórrogas serán de carácter anual hasta cumplir tres años, a menos que el arrendador necesite la vivienda para destinarlo a vivienda permanente para sí o sus familiares en primer grado (y otros casos específicos).
  • No se debe admitir una cláusula que permita al arrendador entrar en la vivienda cuando quiera.
  • No existe la posibilidad de no devolver la fianza.
  • No se puede obligar al inquilino a asumir todos los gastos de mantenimiento y averías, como vimos.
  • No se puede exigir el pago anticipado de más de una mensualidad de alquiler.
  • No se puede actualizar anualmente la fianza (han de pasar 3 años, como mínimo, para revisarla), ni se pueden forzar revisiones de renta cada seis meses (han de ser anuales).

Como vemos, el mundo del contrato de alquiler es complejo y está lleno de posibles trampas que debemos evitar, como futuros inquilinos, leyendo con minuciosidad los contratos, informándonos debidamente de nuestros derechos y obligaciones, y manteniéndonos firmes ante lo que podamos considerar un atropello, un abuso, o directamente un contrato ilegal.

 



 

Sobre el autor del artículo.


Creando contenidos para empresas en Internet desde 2007. Soy copywriter y redactor SEO profesional y colaboro con iAhorro en el área de finanzas personales y ahorro doméstico.Creo que contar con una comunidad como la que ofrece iAhorro es un apoyo muy importante para las familias y para cualquiera ...

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