Agosto loco

Son habituales los movimientos bruscos

Llegan las vacaciones para muchos, época de relax y tranquilidad, menos para los que trabajan e invierten en mercados de valores, que desde hace años temen este mes, el imprevisible agosto con sus escasos volúmenes y volatilidad que ponen los nervios a prueba de cualquiera. Y más este año, cuando julio el IBEX subió más de un 10% y en su increíble rally alcista de los últimos meses roza los 10.900 puntos. Pero volvamos al mes de agosto, ese placido mes que cambió en 1990 cuando los mercados de corros daban su última bocanada. Hasta ese año uno dejaba sus carteras tranquilamente y en septiembre las cogía a un nivel similar, pero en ese año Iraq invadió Kuwait y todas las bolsas mundiales sufrieron un descalabro sin precedentes.
A partir de entonces se mira con reticencia la llegada de las vacaciones de verano, porque son habituales los movimientos bruscos. En 1997, tuvo lugar la primera crisis asiática y tan solo un año después las devaluaciones en cadena en de muchas divisas asiáticas y el contagio a Rusia y el desplome del real brasileño. El efecto samba costó al Ibex un 21,24%. En 1999, frenó la burbuja tecnológica y al año siguiente, con los índices en pleno desplome, el verano volvió a llevar la contraria a la tendencia del mercado y se saldó con una subida del 4,41%. El año 2001 los índices iniciaron un desplome que culminó en el pánico del 11 de septiembre, día que paradójicamente los mercados europeos iniciaron con subidas.
¿Qué hacer este año? Desde luego hay una sensación de intranquilidad, de cierto vértigo, especialmente cuando se anticipa un otoño duro, con el petróleo subiendo a pesar de la crisis, con el desempleo en máximos tras finalizar la época estival y el Plan E y con un déficit disparado. ¿Podrán los brotes verdes a los nubarrones? No lo sabemos, lo que si parece claro viendo los últimos movimientos bursátiles son los blue chips y los valores refugio frente a otras opciones de mayor riesgo.