La banca sin interés, es posible


¿Se imaginan una hipoteca sin intereses? Sería un sueño para todos los hipotecados, lo contrario que sería un depósito o una cuenta remunerada para un ahorrador, pero una cosa no puede conseguirse sin la otra.

El modelo de los productos financieros sin intereses, proviene de la banca islámica y busca expandirse en los países europeos entre los millones de creyentes musulmanes y muchos clientes potenciales que estarían interesados en este tipo de productos. El origen de estas prácticas está en la censura del cobro de interés que aparece en las páginas del Corán “renunciad a los remanentes de lo que se os debe por causa de usura”.

¿Pero pueden ser rentables estas prácticas? La teoría bancaria clásica está basada en que la ganancia de las entidades financieras se basa en la diferencia del tipo de interés por el que prestan menos el que pagan por captar recursos (depósitos, cuentas). Un margen clásico que ya está en declive en muchos países en los cuales por competencia o tipos de interés más bajos, es cada vez más estrecho, por ejemplo en un banco multinacional gana más por los intereses en los países en desarrollo donde los márgenes son muy grandes mientras que en los países más desarrollados con tipos bajos son otros tipos de ingresos los que salvan la cuenta de resultados, principalmente por comisiones como pagos por prestaciones de servicios.

En cuentas corrientes es un modelo fácilmente exportable, tú pagas por unos servicios que realiza el banco para ti, como transferencias, domiciliar recibos, los intereses suelen ser bajos y un cliente puede renunciar a ellos si paga menos comisiones. Incluso se está dando la paradoja de que este margen clásico es negativo en muchos casos por la necesidad de conseguir liquidez, pagando por depósitos un 4% mientras que por ejemplo por las hipotecas no reciben ni el 2% de interés en muchos casos.

Es en este producto, el que más dificultad se puede establecer este modelo, especialmente por la mentalidad de los españoles que se aferran a la propiedad para conseguir una vivienda. Para poder ofrecer productos hipotecarios, lo que ofrecen los bancos islámicos es que este aporta un 80%-90% del valor de la vivienda al cliente y luego cobre periódicamente en concepto de alquiler, es decir si hay impago el banco será el propietario pero una vez finalizado los pagos se transfiere la propiedad al dueño.

En estos meses en los que se ha multiplicado la fórmula de alquiler con opción a compra como forma de sacar al mercado viviendas, o la crisis de muchas entidades basada en operaciones de gran riesgo, puede ser una nueva oportunidad de implantar nuevas fórmulas de banca más ética en la que colaboremos todos.  No hay que olvidar que el que hoy tenga ahorros puede en poco tiempo necesitar dinero prestado.

Sobre el autor del artículo.

Licenciado en LADE y Master en Direccion Financiera, es colaborador habitual de diversos medios económicos.

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