10 mayo 2017

Ante la escasa rentabilidad de los actuales depósitos a plazo fijo, encontramos una serie de productos que, con mayor o menor riesgo, nos ofrecen una rentabilidad más alta. Este es el caso, por ejemplo, de los depósitos estructurados.

Estos son productos más complejos que un depósito a plazo fijo normal y corriente. Por ello, antes de definir este producto, es necesario conocer al dedillo una serie de conceptos que, además, nos ayudarán a mejorar nuestra educación y cultura financiera.

  • Activo financiero: Se trata de un instrumento financiero que da a su comprador el derecho de recibir futuros ingresos por parte del vendedor. Es decir, es un derecho que el comprador adquiere sobre los activos reales o tangibles del vendedor y los ingresos que estos generen. Sus características principales son la liquidez, la rentabilidad y el riesgo.
  • Derivado financiero: Por su parte, un derivado financiero es un activo financiero cuyo valor de cotización depende de los cambios de otro activo. Existen diferentes tipos de derivados financieros como son los swaps, los futuros y forwards y las opciones.
  • Activo subyacente: Es el activo en el que se basa un derivado financiero para obtener su valor de cotización. Los activos subyacentes pueden ser financieros (tipo de interés, divisas, índices bursátiles o valores cotizados en bolsa) o no financieros (materias primas), dependiendo de las necesidad de los compradores y vendedores de los derivados.
  • Índice bursátil: Es el indicador matemático que mide la variación, el crecimiento o decrecimiento, del precio de las acciones de un mercado o sector concreto.

Pero, ¿qué es un depósito estructurado?

Tal y como se indica en la página web del Banco de España los depósitos estructurados son depósitos bancarios cuya rentabilidad (ya sea el total o un porcentaje de la misma) no es fija, sino que está vinculada a la evolución de uno o varios activos subyacentes como puede ser un índice bursátil, como por ejemplo el IBEX 35, una cesta de acciones o cualquier otro tipo de activo. Es decir, la rentabilidad final de estos productos variará en función de los activos que utilice como referencia.

Su funcionamiento no es tan complejo como puede parecer a primera vista. En primer lugar se establece una fecha inicial y final, durante cuyo periodo de tiempo se observará el comportamiento del activo subyacente al que esté referenciado y se determinará si este ha subido, se ha mantenido o se ha reducido. De esta manera se obtendrá la rentabilidad final del depósito estructurado que podrá ser mayor, igual o estar por debajo de cero.

Normalmente estos el 50% de la inversión que se realice en estos depósitos dependerá del activo subyacente y tendrán una rentabilidad variable, mientras que la otra parte tendrá una rentabilidad fija, igual que cualquier depósito a plazo fijo tradicional.

¿Qué hay que tener en cuenta a la hora de contratar un depósito estructurado?

Se trata de un producto que ofrece una mayor rentabilidad pero que también conlleva más riesgo que un depósito a plazo fijo. Por ello, lo principal es asegurarse que nuestra entidad bancaria garantice el 100% del capital invertido para que, de esta manera, no podamos tener pérdidas y nos aseguremos que, aunque la parte variable nos ofrezca una rentabilidad por debajo de 0, nuestro dinero estará intacto y podremos recuperarlo sin ningún tipo de inconveniente.

En cuanto a la parte fija, debemos fijarnos en sí está garantizada por el Fondo de Garantía de Depósitos para que, en caso de que el banco quiebre, podremos recuperar esa parte del capital ya que, generalmente, la parte variable no está cubierta por dicho fondo.

Otro aspecto que hay que tener en cuenta antes de contratar un depósito de este tipo es si admite o no la cancelación anticipada del mismo, puesto que la mayor parte no lo permiten antes de la fecha de vencimiento.

No obstante, si tienes un perfil más conservador y prefieres no asumir ningún tipo de riesgo con tus ahorros, actualmente podemos encontrar productos de ahorro con rentabilidades más altas que la media. Este es el caso de los depósitos a plazo fijo ofrecidos por Banco Mediolanum o Banco Popular con los que podrás llegar a obtener hasta un 4% TAE de rentabilidad.

Graduada en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Salamanca. Inmersa en el mundo del ahorro y las finanzas como colaboradora de iAhorro desde 2016.

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