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¿Qué tipo de aplazamientos existen si tengo que pagar a Hacienda?

Fraccionar el pago



La declaración de la renta nos puede salir “a pagar” como comúnmente se conoce. Eso ocurre cuando el resultado es a ingresar.

Y aunque no es lo deseable, el contribuyente puede verse ante una situación en la que le sea complicado hacer frente a este pago. No contar con la liquidez necesaria para afrontar el pego de la deuda tributaria en el momento de presentar la declaración tiene soluciones.

La Agencia Tributaria ofrece alternativas: fraccionar el pago o solicitar un aplazamiento.

Fraccionar el pago


Resulta ser una de las opciones más habituales entre los contribuyentes. El pago de la cuantía se divide en 2. El primero de ellos se hace frente en el momento de presentar la declaración de la renta y corresponderá al 60% de la cantidad total a pagar. Este primer pago es posible realizarlo en efectivo, con cargo a una cuenta bancaria o bien domiciliarlo.

El segundo pago, como es lógico, corresponderá al 40% de la deuda tributaria restante y el plazo para poder realizar el pago es hasta el 6 de noviembre de 2017, eso sí, siempre y cuando se trate de una declaración que se ha presentado en los plazos establecidos y que no haya sido una declaración complementaria.

Es muy importante mencionar que esta opción no supone ningún coste para el contribuyente, es decir no conlleva gastos ni intereses.

Aplazamiento


La otra opción es la del aplazamiento. Antes de nada, hay que dejar muy claro que esta alternativa sí conlleva el pago de intereses (interés legal establecido, que puede rondar el 5%).

El contribuyente puede elegir en cuántos plazos pagar la deuda, puede hacer un aplazamiento “a medida” y establecer un cuadro de pagos que le sea favorable y se acomode a sus circunstancias, eso sí, será la Agencia Tributaria la que deberá dar conformidad a esto.

Para acceder a este aplazamiento, el contribuyente tiene que demostrar que efectivamente existen unas dificultades económicas reales. Además cuando la deuda supera los 6.000€, el contribuyente deberá aportar garantías de pago.

En caso de que se produzcan incumplimientos en el pago, la Agencia Tributaria puede anular el acuerdo de aplazamiento y comenzar a aplicar recargos del hasta 35% o bien proceder al embargo de bienes.

Una tercera vía: Préstamos Renta


Sin duda son poco conocidos, pero existe un tipo de financiación específica para el pago de la deuda tributaria: los préstamos renta. Las entidades ponen a disposición de los clientes préstamos con los que poder frente al pago de la deuda, los hay específicos como el CrediRenta de Banco Sabadell y los hay que entre los motivos para el acceso a la financiación se encuentra el del pago de las obligaciones tributarias. Tengamos en cuenta que esta tercera vía será seguramente más cara que la del aplazamiento.