29 enero 2017

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La cuesta de enero tiene una pendiente cada vez más pronunciada. Y es que, a pesar de la subida del 8% en el salario mínimo interprofesional (que pasa de 655,20€ a 707,60€ mensuales) y del 0,25% en las pensiones, 2017 ha traído también una subida de impuestos.

Ante el desfase presupuestario español, el Gobierno aprobó el pasado mes de diciembre nuevas subidas impositivas con el objetivo de llegar al 3,1% del PIB marcado por Bruselas como límite. Una de las subidas se ha aplicado a los impuestos especiales que gravan el tabaco y el alcohol: concretamente un 2,5% para las cajetillas de tabaco y un 6,8% para la picadura de liar. En cuanto al alcohol, se ha incrementado un 5% los de productos mayor graduación, dejando fuera el vino y la cerveza. Además, se ha creado un nuevo impuesto que gravará las bebidas azucaradas.

A pesar de que el Gobierno ha congelado los peajes asociados al gas, el incremento de la cotización de la materia prima en el mercado mayorista ha provocado una subida del 3,5% en su precio. También se ha producido un encarecimiento del petróleo que ha influido en el precio de los carburantes y del butano, cuyo coste asciende ya a 12,89€ por bombona.

Durante 2017 los peajes de acceso de la luz también han sido congelados por el Gobierno, no obstante desde el pasado mes de diciembre el precio mayorista de la electricidad no ha dejado de aumentar, lo que afecta de manera directa en el recibo final del consumidor.

Si sube el gas, sube el precio de la luz

El 35% del recibo de la luz corresponde al precio que pagan las comercializadoras en el mercado eléctrico por la energía. Se trata de un mercado marginalista en el que el precio del megavatio por hora está marcado por la última central en entrar en él: las comercializadoras compran primero la energía a las centrales con menor coste (eólica, hidráulica y nuclear), dejando para el final las más caras (gas y carbón), que son las que fijarán el precio.

Las condiciones meteorológicas también están siendo un factor decisivo en el aumento de precio de la luz. Por un lado, la ola de frío que llegó a nuestro país a mediados de enero generó una mayor demanda y, por otro, la falta de lluvia y viento está perjudicando a las energías más baratas.

Todo esto desemboca en la necesidad de recurrir a las energías más caras, como la producida a través de centrales de ciclo combinado que funcionan con gas. El coste internacional de esta materia prima, además, se encuentra en los niveles más altos de los últimos años, lo que provoca que estas centrales vendan la energía con un precio más elevado de lo habitual. Es decir, se produce más con medios más caros.

¿Cómo afecta la subida a mi factura?

En el recibo de la luz pueden distinguirse tres apartados: los costes regulados, que suponen un 40% del coste total; los impuestos, que suponen un 25%; y, finalmente, el 35% corresponde a los gastos de mercado libre.

Los costes regulados hacen referencia al transporte y la distribución de la energía. Estos son los denominados peajes de acceso que el Gobierno ha congelado durante todo el 2017. El 25% de la factura de la luz corresponde a los impuestos, concretamente al IVA y al Impuesto Especial de Electricidad.

El 35% restante está directamente relacionado con el precio mayorista de la electricidad. Serían los denominados gastos de mercado libre que son los que están en alza y van a repercutir en el aumento de nuestra factura. Durante el mes de enero el coste del megavatio por hora en el mercado mayorista ha marcado nuevos máximos desde diciembre de 2013, habiendo superado el pasado miércoles los 100€ por megavatio por hora.

La subida, según el Ministro de Energía, Turismo y Agenda Digital, Álvaro Nadal, se traducirá en alrededor de 100€ más al año y afectará a los consumidores cuyas tarifas se acojan al Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor (PVPC) o la Tarifa de Último Recurso (TUR), que están sujetas a las variaciones de precio en el mercado mayorista, y no a aquellas que lo hagan a través del mercado libre, en cuyo caso es la propia empresa la que establece un precio fijo.

Por el momento no se esperan grandes bajadas y la situación se mantendrá de esta manera en los próximos meses, por lo que este invierno intentar ahorrar en la factura de la luz es más importante que nunca.

Graduada en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Salamanca. Inmersa en el mundo del ahorro y las finanzas como colaboradora de iAhorro desde 2016.

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