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Buscar financiación: cómo endeudarse con cabeza

Claves a tener en cuenta para evitar situaciones delicadas

image backgorund Buscar financiación: cómo endeudarse con cabeza

Es posible que en algún momento de nuestra vida tengamos que acudir a la búsqueda y solicitud de financiación. Será entonces cuestión de encontrar préstamos y créditos que se ajusten a nuestras necesidades y sobre todo con las mejores condiciones.

Las puertas de la financiación se han vuelto a abrir, los criterios de aprobación para los préstamos en el segmento hogares (consumo, adquisición vivienda y otros) se han relajado según la Encuesta sobre Préstamos bancarios en España de octubre de 2017 del Banco de España y el importe de créditos al consumo concedidos en 2017 (sin contar diciembre) alcanzaba los 26.833 millones de euros, lo que sin contar el último mes del año, supera los 25.356 millones de euros concedidos en créditos de 2016.

Con todo esto, ¿qué podemos hacer para solicitar financiación y no cometer errores? Puestos a endeudarnos, qué mejor que hacerlo con cabeza.

Lo primero: información, información y más información

Es el primer paso. Recabar toda la información posible sobre el funcionamiento del tipo de financiación que deseamos. Es necesario entender bien la operativa del producto, ser conocedores de sus características y de las consecuencias en caso de no poder pagar a tiempo.

Entendido esto, es el momento de recopilar la información de las opciones que presenta el mercado. Los tipos bajos han marcado la tónica en los últimos dos años, lo que ha propiciado, en el caso de los préstamos hipotecarios, que se oferten hipotecas variables por debajo del euríbor +1%, o hipotecas fijas en torno al 2%. En cuanto a los créditos al consumo, los tipos de interés se han mantenido durante el 2017 entre el 7,09% que marcaba en noviembre y el 7,85% que marcó en marzo.

No pedir más del dinero que se necesita

Ya que vamos a endeudarnos y el objetivo es hacerlo con cabeza, evitar el sobreendeudamiento será parte fundamental del objetivo. Hay que solicitar el importe tras haber estudiado cuál es la necesidad y el importe que cubriría dicha necesidad. En este sentido, hay que tener en cuenta que a un mayor importe, mayores serán los intereses a pagar, si no queremos pagar intereses por un capital que no necesitamos, conviene ajustar la solicitud a la necesidad real.

No destinar más del 40% de los ingresos al pago de la financiación

Esencial. Lo más recomendable es que la llamada tasa de esfuerzo, es decir la parte de nuestros ingresos que se destinarán al pago de la cuota del préstamo, no supere el 40%, incluso lo ideal sería que no superara el 30%. Aunque la tasa de esfuerzo o tasa de endeudamiento es un concepto que se aplica principalmente a los préstamos hipotecarios, es aplicable a cualquier crédito o préstamo en función de cada presupuesto e ingresos.

Conocer cuál es nuestra tasa de esfuerzo nos hará establecer un plazo y una cuota que consiga evitarnos un situación de sobreendeduamiento y delicada.

Tener claros todos los costes

Hablamos de todos los costes de la operación de financiación. El aspecto que más interesa saber son los intereses que se aplicarán. En este punto hay que fijarse en el TAE y no únicamente en el TIN ya que el TAE incluye el coste total del préstamo para un plazo concreto, teniendo en cuenta comisiones y gastos que contemple el préstamo. Si nos fijáramos únicamente en el TIN, solo obtendríamos el precio que cobra la entidad por prestar el dinero y no todo el coste de la operación, por lo que a la hora de comparar, hay que hacerlo con el TAE que sí representa el precio total y final del préstamo.

En este sentido, hay que ser conscientes de las comisiones que se le aplicarían al préstamo, si tiene comisión por amortización anticipada total o parcial, si tiene comisión de apertura, de estudio, cuál es la comisión o el recargo en caso de no afrontar el pago de la cuota a tiempo… Todo ello puede encarecer el préstamo y hay que ser conocedores de ello.

Productos vinculados, solo si realmente me benefician

Se trata de encontrar la mejor financiación para cada necesidad y no de asumir la vinculación de múltiples productos que en vez de bonificar las condiciones, encarezcan el coste de la financiación, como por ejemplo el uso de tarjetas de crédito, la contratación de seguros o la aportación a planes de pensiones. Así, hay que estudiar al detalle si efectivamente la vinculación de estos productos supone una ventaja en el precio y condiciones.

Antes de firmar cualquier contrato de financiación hay que tener en cuenta estas claves como punto de partida. Nos servirán para comparar y tomar decisiones de financiación inteligentes.

 

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Sobre el autor del artículo.


Redactora de contenidos formada en el campo de la Publicidad y las Relaciones Públicas por la Universidad Rey Juan Carlos. Me incorporo a iAhorro en 2014 motivada por aportar información clara y transparente sobre el mundo del ahorro y las finanzas.

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