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¿Cómo afecta la subida de los impuestos de los carburantes a los conductores?

Equiparar diésel con gasolina perjudicará al bolsillo de los conductores.


La subida de los impuestos de los carburantes por parte del Gobierno ha puesto en alerta a muchos autónomos y particulares. Y no es para menos, puesto que se está planeando equiparar el precio del litro de diésel con el litro de gasolina en una subida que se comentaba el pasado mes de junio sería sobre un 31% de carga impositiva.

El plan del Gobierno es subir los impuestos en calefacción, alcohol, tabaco e hidrocarburos.

¿Cómo afectará esta subida a los conductores? Muy sencillo: no solo va a subir el precio por litro del carburante, sino que a corto plazo se va a perder la ventaja competitiva del coche diésel frente al gasolina.

Los conductores pagarán más dinero por llenar los depósitos y habrán dejado de amortizar la diferencia de precio entre su diésel y el equivalente en gasolina. Por supuesto, si hablamos de profesionales autónomos que utilizan un vehículo para desempeñar su actividad, el destrozo será mucho mayor.

Hoy, en el momento de escribir estas líneas, el precio medio del litro de gasolina 95 es de 1,353 euros, mientras que el litro de gasóleo A es de 1,259 euros. Si prosperan las propuestas del Gobierno, el precio del diésel subiría hasta costar lo mismo que la gasolina normal (subiría un 7,4% más que su precio actual para llegar a esos 1,353 euros por litro), y llenar un depósito de 60 litros costaría 81,18 euros frente a los 75,54 euros actuales. Esto, para un profesional que necesita su vehículo para trabajar y hacer miles de kilómetros al año, supone un coste enorme.

Solo por entender las cifras, supongamos que un profesional obtiene un consumo de diésel aproximado de 6 litros por cada 100 km. Con 60 litros haría 1.000 kilómetros (todo es pura teoría, claro) y, al precio actual del diésel, tendría un coste por kilómetro de 7,6 céntimos de euro.

Si suben los impuestos para equiparar el precio con la gasolina, ese coste por kilómetro subiría a 8,1 céntimos de euro. Un profesional que recorra 40.000 kilómetros anuales gastaría 200 euros más en combustible al año.

Citando al diario Expansión, "es el caso de algo más de 200.000 autónomos que trabajan gracias a sus coches o furgonetas de tracción diésel, según las estimaciones de la Federación Nacional de Autónomos (ATA) [...]. Entre ellos, hay nada menos que 40.000 taxistas, 20.000 repartidores, 25.000 agentes comerciales y miles de conductores de ambulancias, agentes de seguros, floristerías, trabajadores de la construcción, empresas de movimientos de tierras y un largo etcétera".

El coste del cambio de vehículo

Muchas personas, particulares o profesionales, optaron por el coche diésel por su bajo consumo en comparación con su equivalente en gasolina, junto con el precio más bajo del litro de combustible. A cambio, el coste de compra de un coche diésel es superior a los de gasolina, y su mantenimiento es algo más costoso. La operación salía rentable haciendo un buen número de kilómetros anuales por vías interurbanas.

Si prospera esta subida de impuestos, esas ventajas se habrán terminado y para muchos profesionales y particulares llegará el momento de plantearse otro vehículo como alternativa al diésel. Esto, que parece lógico, no es nada sencillo. No es fácil ni para un particular, ni para un profesional, cambiar su vehículo a la primera de cambio.

El efecto a corto plazo de subir los impuestos al diésel será muy poco apreciable en cuanto a la reducción de emisiones, pero dolerá en el bolsillo del trabajador y del particular. No podrán cambiar de coche para optar por uno más ventajoso en sus costes diarios, pero a la vez, su bolsillo se va a resentir.