Cómo declarar en la renta los ingresos que recibo por el alquiler de una casa

Hay que declarar siempre, incluso si el inquilino no paga.

Si tienes una vivienda en propiedad y la has puesto en alquiler, te interesará saber cómo declarar esta renta en la declaración de la Renta 2018. Además, seguro que te vendrá bien saber si es posible tener en cuenta algunos gastos, o bien si se puede aplicar alguna reducción para pagar lo menos posible en impuestos. Cuáles son las principales deducciones de la Renta.

Para empezar, existen diversas formas de arrendamiento. Podemos poner una vivienda en alquiler para satisfacer una necesidad de vivienda del inquilino, podemos alquilar una vivienda por temporada, está el alquiler vacacional y, por último, el arrendamiento para un negocio. Cada una de estas opciones tiene sus peculiaridades, como es lógico. Veamos qué sucede en el caso más común, que es alquilar como vivienda habitual.

Cómo conseguir la Renta del año anterior


Lo primero a tener en cuenta, como propietario y arrendador, es que es necesario depositar la fianza en el organismo correspondiente. Esto es así porque lo dice la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) ya que, de esta manera, el inquilino puede acceder a la deducción autonómica por alquiler de vivienda habitual. 

Hay que especificar también, o tener en cuenta, los siguientes casos: que se comparta la propiedad, en cuyo caso cada copropietario declarará la parte que corresponda a su porcentaje; que haya usufructo, ya que en ese caso le corresponde al usufructuario declarar los ingresos obtenidos; si se da el caso de alquilar vivienda y garaje, juntos y sin distinguir precio, se debe declarar la vivienda como inmueble arrendado, y la plaza de garaje estará "arrendado como inmueble accesorio" sin importe.

¿Qué ingresos tengo que declarar?

Hay que declarar todos los ingresos que se perciben por el alquiler de la vivienda según el contrato, ya sean en metálico o en especie. Esto incluye las rentas del alquiler, el importe correspondiente a los bienes cedidos con el inmueble, si se alquila amueblada, y todas las repercusiones de cualquier tipo que se realicen como obras, por ejemplo.

Además, hay que declarar siempre, incluso si el inquilino no paga. Es una cuestión de que es obligatorio declarar lo que se estipula en el contrato de alquiler. Es posible deducirse parte de lo no cobrado si se cumplen dos requisitos: que pasen seis meses desde la primera reclamación por impago; y que el inquilino se declare insolvente.

Gastos que se pueden deducir al poner la vivienda en alquiler

Por resumirlo en pocas palabras, podremos deducir todos los gastos que nos suponga poner el piso en alquiler o, lo que es lo mismo, para generar ingresos con esta práctica.

Así, podemos enumerar los siguientes gastos deducibles:

  • Los intereses producidos por créditos que se abonen por la compra de la vivienda.
  • Los tributos y recargos no estatales, así como las tasas y recargos estatales.
  • Los gastos de conservación y reparación.
  • Las cantidades devengadas por terceros en contraprestación directa o indirecta como consecuencia de servicios personales, tales como administración, vigilancia, portería o similares.
  • Los ocasionados por la formalización del arrendamiento, subarriendo, cesión o constitución, y los de defensa de carácter jurídico relativos a los bienes, derechos o rendimientos.
  • Los saldos de dudoso cobro, siempre que esta circunstancia quede suficientemente justificada.
  • El importe de las primas de contratos de seguro sobre los bienes o derechos productores de los rendimientos.
  • Las cantidades destinadas a servicios o suministros.
  • Las cantidades destinadas a la amortización del inmueble en las condiciones establecidas reglamentariamente.