Cómo mejorar la educación financiera en España de forma multidisciplinar

La digitalización de banca y seguros supone tanto una oportunidad como un importante desafío


La educación financiera sigue siendo uno de los grandes déficits de formación y conocimiento de la sociedad española. La crisis financiera puso de manifiesto claramente todas estas debilidades cuyas consecuencias podemos resumir en: desconocimiento de conceptos básicos, el problema de dejar decisiones financieras casi en exclusiva al personal de las entidades financieras y la escasa difusión del asesor financiero en todas sus facetas, desde personal cualificado al comparador de productos financieros.

Estos problemas llevaron a que se multiplicaran las medidas o programas para paliar este déficit, pero los últimos datos del informe PISA sobre competencia financiera han dejado en evidencia que todas estas iniciativas son insuficientes o que requieren mucho más tiempo para conseguir sus objetivos. Uno de cada cuatro jóvenes de 15 años no alcanza en nivel básico (nivel 2 de 5), lo que le impide resolver asuntos sencillos de economía doméstica, como reconocer una factura, tomar decisiones sobre el gasto cotidiano o utilizar una tarjeta de crédito.

El doble reto de la educación financiera Estos datos hay que enfrentarlos a una realidad, la de la digitalización de los servicios financieros, en la que los nativos digitales gestionarán sus finanzas directamente desde sus dispositivos de forma principal y acudirán muy poco a la sucursal bancaria; es decir, en principio las decisiones serán cada vez más independientes y menos asesoradas.

Más cuando los datos de PISA revelan que cuanto más poder adquisitivo tienen los jóvenes, más conocimientos atesoran. Esto supone que los hijos de las personas con rentas más bajas se enfrentan a la vida con menos herramientas para poder desenvolverse económicamente con soltura.

Pero la digitalización también permite que nuevas vías de interactuación y de conocimiento para que los clientes estén más informados y puedan tomar mejores decisiones financieras.

Cómo convertir la digitalización en una oportunidad

España parte con un importante déficit que nos diferencia de otros países en los que el conocimiento financiero es mucho más profundo: la falta de una asignatura en el currículo en un nivel de enseñanza obligatoria que permita un conocimiento amplio y continuo de las nociones básicas de economía y finanzas. A falta de la misma, y como se trató hace unas semanas en el Primer Congreso de Educación Financiera organizado por Edufinet, la iniciativa de Unicaja para fomentar la Educación Financiera, es importante abordar de forma interdisciplinar y con diferentes medidas y enfoques la mejora del conocimiento financiero:

  • Cursos, seminarios, jornadas: Son muy prácticas y amenas, permiten llegar de forma lúdica a los jóvenes, pero el principal problema es que si no se le da continuidad los conocimientos se pierden, por lo que es importante que la apuesta del centro escolar donde se imparten sea continua en el tiempo.
  • Materiales adaptados: Debemos alejarnos de las guías tradicionales y mostrar la información de forma distinta, ya sea con libros o presentaciones electrónicas a cómics o historias adaptadas en fondo y forma a las nuevas generaciones.
  • Páginas webs: Un apoyo fundamental es tener recursos online que, de forma distinta, de más informal a más formal, proporcione en cualquier momento y lugar conocimiento que pueda necesitar el ciudadano.
  • Asesoramiento online: Poder preguntar a un experto, como el consultorio online que ofrece iAhorro es de gran ayuda antes de afrontar cualquier decisión financiera o para resolver cualquier problema.

La combinación de diferentes formas de información financiera que nos permite la digitalización será clave en la mejora de las competencias financieras.