Cómo revisar el seguro de salud a final de año

El precio debe ser uno de los factores que nos ayuden a tomar la decisión pero no el único.


Son muchas las pólizas de seguros de salud que vencen nada más finalizar el 31 de diciembre, en cuanto suenan las campanadas y media España se come las uvas. Esta es la razón por la que cada año, al acercarse estas fechas, los anuncios y promociones en este tipo de productos lo inundan todo. 

Mejor precio garantizado, el seguro más completo y una larga lista de eslóganes que nos harán dudar de si el producto que actualmente tenemos contratado es el que realmente merecemos o si hemos estado tirando el dinero pagando sumas bastante más altas que las anunciadas en televisión.

El precio, que solemos utilizar como guía para decantarnos por un producto u otro, debe ser uno de los factores que nos ayuden a tomar la decisión pero no el único.
 

¿Qué tipos de seguro de salud que existen?

Antes de lanzarnos a los brazos de otra entidad aseguradora hemos de revisar varios aspectos. Uno de ellos es la modalidad de seguro de salud que nos están ofreciendo.  Los seguros de asistencia sanitaria consisten en la prestación de servicios médicos por un listado de profesionales y centros propios o concertados por la compañía, que es lo que se conoce como “cuadro médico”. Lo ideal es revisar dicho cuadro médico para comprobar que está formado por profesionales reputados y que, si tenemos preferencia por alguno, también se encuentra adherido al mismo.

En los seguros de reembolso de gastos el funcionamiento es diferente. El asegurado escoge el profesional al que acudir, abona la factura y la entidad aseguradora le devuelve todo o parte del coste, según se haya acordado en el contrato.

 

¿Qué coberturas ofrece?

Otro aspecto a analizar son las coberturas que nos ofrecen. La diferencia entre un seguro y otro que cuesta la mitad la podemos encontrar en los tipos de asistencia sanitaria que cubre. 

¿Incluye medicina primaria? ¿Especialistas? ¿Pruebas diagnósticas? ¿También hospitalización e intervenciones quirúrgicas? ¿Y urgencias?  Si el precio que ofertan es excesivamente llamativo probablemente estemos ante un seguro básico que NO cubre hospitalización, urgencias, intervenciones quirúrgicas, pruebas diagnósticas más complejas, etc.   

¿Con o sin copago?

Es habitual que como asegurados participemos en el coste de la asistencia sanitaria pagando una cantidad cada vez que la usemos. Esta cantidad que debemos afrontar se llama copago y, cuanto mayor es, más abarata el precio del seguro. ¡Ojo! Un precio excesivamente bajo puede salirnos caro.  

Plazos de carencia

Los plazos de carencia son periodos de tiempo durante los cuales no podremos utilizar algunas de las coberturas del seguro de salud.  ¿Qué ocurre si decidimos cambiar de una entidad a otra? ¿Debemos volver a esperar para tener acceso a todos los servicios? ¡Probablemente no! Son muchas las aseguradoras que, si podemos demostrar que ya contamos con un seguro médico y lo que estamos es haciendo un cambio de compañía, eliminan dichos plazos para que podamos acceder a todas las garantías desde el minuto uno.

¿Y si hay una enfermedad?

Las preexistencias son aquellas enfermedades que existían antes de contratar un seguro. A las compañías no les gustan nada y por eso, antes de contratar, someten a todos los interesados a una serie de preguntas con las que determinan su estado de salud actual. 

¿Qué ocurre si tenemos una enfermedad que el seguro actual cubre porque ha aparecido durante la vigencia de este? Pues que antes de coquetear con la competencia hay que pensarlo bien e informarse mucho, mucho, mucho. Antes de anular el seguro actual debemos confirmar que la nueva compañía no va a rechazarnos y que no excluirá dicha enfermedad. 

¿Cuáles son los plazos para la no renovación?

Si tras valorar las opciones que se nos presentan hemos decidido contratar con otra entidad, debemos informar a nuestra aseguradora actual, con un mes de antelación, de nuestra intención de no renovar el contrato. Lo haremos por escrito y por un medio fehaciente para que, en caso de controversia, podamos demostrar que hemos seguido los pasos.