Como tributan los préstamos que he pedido en la Renta

Ten en cuenta estos conceptos antes de incluir un préstamo en la Declaración de la Renta.

Los préstamos son un producto financiero al que recurren muchas familias para multitud de propósitos. Desde afrontar gastos inesperados, pasando por la compra de un coche o para emprender una reforma en el hogar, un préstamo personal suele ser una herramienta manida para poder hacer realidad sueños, o necesidades.

Como sucede con todos los productos financieros, los préstamos tienen sus particularidades a la hora de pagar impuestos (o desgravar), y en época de Renta te conviene saber qué puedes y qué no puedes hacer, cómo han de tributar los préstamos solicitados y todo lo demás.

¿Pagan impuestos los préstamos personales?

Es la primera pregunta que nos podemos plantear, y es una pregunta a la que respondimos de manera extensa recientemente. Para empezar, siempre hay que considerar dos categorías: préstamos personales concedidos por particulares, y préstamos concedidos por empresas que se dediquen a estas labores, como entidades financieras.

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Para el primer caso, estamos de suerte: no se pagan impuestos por un préstamo personal concedido por un particular, siempre y cuando dicho préstamo no esté garantizado mediante derechos reales —por ejemplo, una hipoteca—.

En el segundo caso, acudimos a la Ley 37/1992, de 28 de diciembre, del Impuesto sobre el Valor Añadido. En ella, atendiendo al artículo 11 —Concepto de prestación de servicios—, apartado Dos, se entienden como prestación de servicios "los préstamos y créditos en dinero". Es decir, en esta ocasión, los préstamos concedidos por estas empresas están sujetos, en teoría, al IVA.

De nuevo, nos tenemos que ir más abajo en la ley de IVA para comprobar que, si bien estos préstamos están sujetos al IVA, están exentos del pago de dicho impuesto. Para ello nos vamos al artículo 20, Uno, 18c, que considera exentas de este impuesto "la concesión de créditos y préstamos en dinero, cualquiera que sea la forma en que se instrumente, incluso mediante efectos financieros o títulos de otra naturaleza".

Sigue estos consejos

¿Qué hacer si no puedo pagar las cuotas?

Entonces, a menos que el préstamos esté avalado con nuestra casa, es decir, que sean préstamos personales no garantizados por derechos reales, no pagaremos impuestos.

A la hora de tributar, debemos entender que un préstamo personal del tipo descrito no es un ingreso de cara a la renta, es decir, que no aumenta nuestro capital y, entonces, no tenemos la obligación de declararlo. La única razón para incluir un préstamo en la declaración de Renta sería la de deducir los posibles gastos originados por la concesión del mismo, y también los intereses que te cobren.

Pero eso se puede incluir solo si hemos dedicado el préstamo a alguno de los supuestos por los que los gastos son deducibles, ojo.

¿Cuáles son estos supuestos? Por ejemplo, tenemos la inversión en vivienda propia o en rendimientos de capital inmobiliario, si se han destinado a mejoras. Para estos casos, los préstamos personales se convierten en una alternativa a tener en cuenta para financiar obras o reformas en casa si las cantidades no son demasiado elevadas

Para estos fines, las hipotecas no son la mejor idea y los préstamos tienen comisiones más bajas, aunque los tipos de intereses sean más altos.

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