Cuáles son las comisiones más habituales aplicadas a los préstamos

Comisiones de apertura, estudio, demora... conoce todos los costes asociados a lso préstamos personales.

Hablamos habitualmente de los préstamos personales, para qué los usamos y también mantenemos una lista periódica de los préstamos más baratos, cada mes. Hoy nos toca hablar sobre uno de los elementos más importantes de un préstamo personal, como son las comisiones que se aplican. Estas son importantes y debemos tenerlas claras antes de formalizar el préstamo, porque a largo plazo pueden suponer un sobrecoste que notará nuestra economía.

El mundo de las comisiones es amplio y depende, en cierta medida, de cada entidad financiera. Esto significa que nos podemos encontrar con préstamos con pocas comisiones, o de poco valor, y otros con mayores imposiciones a la hora de devolver el dinero. Depende de muchos factores, como veremos. Ahora vamos a ver las comisiones más habituales en los préstamos personales.

Comisión de estudio

Un dinero que se cobra por el mero hecho de comprobar la solvencia del solicitante. Es importante para la entidad comprobar que, efectivamente, el préstamo se va a devolver en condiciones. Se suele tratar de un porcentaje del importe solicitado.

Comisión de apertura

Es la comisión que se establece por realizar los trámites necesarios para formalizar el préstamo. De nuevo, es un porcentaje del importe solicitado.

Gastos de notaría

Sin ser una comisión, sí es un gasto común que se puede asociar al de las comisiones. Es muy frecuente que la entidad financiera necesite que el contrato del préstamo esté formalizado ante notario, y dicho coste lo ha de satisfacer el cliente. Como es lógico, dado el coste que puede suponer el notario, hemos de conocer este detalle de antemano para valorar cuánto nos cuesta formalizar el préstamo, y si nos va a compensar el esfuerzo.

Gastos asociados a productos o cuentas vinculadas al préstamo

Si no tenemos cuenta corriente en la entidad en la que solicitamos el préstamo, es muy probable que una de las condiciones de la concesión de este sea la de abrir una cuenta. De esta manera, el préstamo se gestionaría a su través. Cada vez existen más alternativas que no precisan de cambio de banco, ni de abrir nuevas cuentas corrientes, pero la posibilidad sigue existiendo. Hemos de valorar muy bien si nos conviene aceptar, o no, estas condiciones teniendo presente que las cuentas corrientes que abramos pueden tener, a su vez, comisiones de mantenimiento.

Si se da el caso de que se nos obligue a contratar un producto con el mismo banco para conceder el préstamo, debemos pensar también, en primer lugar, si queremos ese producto. En segundo lugar, si es útil. Por ejemplo, contratar un seguro que libere del pago de las cuotas en casos de desempleo, incapacidad o fallecimiento del titular puede ser ventajoso; contratar un plan de pensiones puede que no lo sea tanto.

Otras comisiones

Aquí se engloban diferentes comisiones como, por ejemplo, las comisiones de demora —que aplican una vez que el cliente no puede satisfacer a tiempo las cuotas pactadas— o las comisiones por amortización anticipada, que en ocasiones nos penalizan este hecho. Esta comisión suele ser un porcentaje sobre el capital y suele variar entre un 0,50% y un 1%, dependiendo de cuánto tiempo resta hasta la finalización del contrato de préstamo.

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