¿Cuáles son los motivos de la guerra del diésel?

De rey del ahorro, a 'apestado' de las ciudades, ¿qué pasa con el diésel?

El diésel vive malos tiempos. Cuando hace unos años la cuota de mercado de coches diésel superaba el 70% nadie pensó en que, hoy, sus ventas estarían cayendo en picado y todo se pondría en su contra. Hubo un tiempo en el que un litro de diésel costaba, a un particular, la mitad que un litro de gasolina. Esto significaba que la brecha entre los combustibles, junto con el hecho de que el motor diésel consume, a igualdad de potencia, menos litros por cada 100 km, potenciaría este mercado de la forma que lo hizo.

Durante mucho tiempo, las ayudas a la compra de vehículos, los impuestos y el propio precio del carburante hicieron rentable la compra de un diésel frente a los gasolina. En realidad, recorriendo unas pocas decenas de miles de kilómetros al año (y que esos kilómetros fuesen mayoritariamente por carretera o autovía) la compra estaba clara: un diésel se rentabilizaba enseguida. Con el paso del tiempo, a medida que el precio del litro de combustible se iba acercando, progresivamente, al precio de la gasolina, hacían falta más kilómetros al año para que la fórmula funcionase. Donde al principio eran 20.000 km anuales, pasaron a ser 30.000 y luego 40.000... o más.

Hoy, todo eso es cosa del pasado. Se le ha declarado una guerra al diésel desde muchos frentes. Los gobiernos ya no los apoyan y los impuestos al combustible suben (y subirán más); hay ciudades que les prohíben la entrada; se esgrimen argumentos relacionados con el medio ambiente como que las partículas que emiten los diésel con el humo de los escapes son nocivas para la salud de las personas, obviando algunos temas relacionados que harían esos argumentos menos alarmistas. ¿Qué hay de cierto y de falso en todo esto? ¿Qué motivos existen para esta guerra sin cuartel?

Para intentar alcanzar una respuesta, hay que escuchar (o leer) a todas las partes. Recientemente, las cinco asociaciones que representan a los diferentes sectores de la automoción en España han remitido una carta abierta para exponer un punto de vista común en favor del diésel, algo que no ha dejado de levantar suspicacias entre la prensa y algunos medios. En este tema, mucho nos tememos que no hay postura 100% independiente, pero nosotros intentaremos fijarnos en los hechos.

La defensa del diésel

En esa carta abierta, las Anfac, Aniacam, Faconauto, Ganvam y Sernauto afirman, entre otras cosas, que el diésel no contamina más que la gasolina, que ambos motores (en coches nuevos) producen idénticos niveles de emisiones contaminantes, que se está asistiendo a un proceso de descarbonización activa, y piden que no se "ataque" a ninguna tecnología para generar incertidumbre en la sociedad y opinión pública.

Y, como sospecháis, todo esto es altamente matizable. En primer lugar, porque basan sus afirmaciones en los resultados oficiales de homologación y en las normas como Euro 6. La teoría es una cosa, la práctica es otra, y así se ha demostrado tras el sonado escándalo de las emisiones de Volkswagen, en el que se descubrió cómo el fabricante (y otros, más tarde) falseaba los datos de emisiones con múltiples trucos.

El ciclo NEDC, por otro lado, que es el ciclo estándar (hasta ahora) para homologar las emisiones, está tan lejos de la realidad que un coche puede cumplirlo a la perfección, y homologar unas emisiones bajísimas, y luego en el uso normal tener niveles de emisiones mucho mayores. Por ese motivo se introduce un nuevo sistema de homologación, el famoso WLTP del que hablaremos en otra ocasión. Por tanto, los diésel sí contaminan más que los gasolina en cuanto a emisiones y partículas o, visto de otro modo, se está midiendo mal la capacidad de contaminación.

El tema de que se esté descarbonizando activamente la industria es muy discutible, por no decir falso. En España se incentiva la producción de coches con motor de combustión y la producción de coches de energías alternativas, híbridos o eléctricos, o GLP sin ir más lejos, es vestigial. Lo que mueve el sector (y da puestos de trabajo) en España es la gasolina y el diésel.

No se trata de desautorizar esa carta abierta, por supuesto. No se trata de defender al diésel a toda costa, ni de todo lo contrario. Se trata de "poner los puntos sobre las íes" y que se asuma lo que hay: que el diésel emite menos CO2, comparativamente hablando, que el motor de gasolina, pero que las emisiones de partículas y de NOx son muy, muy superiores en el caso del gasóleo. Estas últimas matan a las personas, las primeras perjudican al medio ambiente y aceleran o empeoran el cambio climático. Ambas emisiones son perjudiciales, unas a corto plazo, otras a largo plazo, lo cual no justifica que sean los consumidores los que paguen el pato a base de impuestos y dificultades.

Sobre el autor del artículo.

Creando contenidos para empresas en Internet desde 2007. Soy copywriter y redactor SEO profesional y colaboro con iAhorro en el área de finanzas personales y ahorro doméstico.Creo que contar con una comunidad como la que ofrece iAhorro es un apoyo muy importante para las familias y para cualquiera que tenga interés en gestionar mejor sus ingresos y sus ahorros.

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