¿Cuándo una tarjeta de fidelización le conviene al cliente?

¿Quién gana con la fidelización?


¿Cada cuánto tiempo tienes que hacer una revisión de cartera porque está tan abultada que no sabes dónde meterla? Las tarjetas de fidelización suelen tener mucho que ver con todo lo que vamos acumulando en los monederos. Acudir a una tienda y que te ofrezcan una tarjeta con el pretexto de que recibirás descuentos o promociones especiales es muy habitual. El resultado es un montón de tarjetas que transportar, un lío de información y un descontrol con los descuentos a los que puedes optar.
Las tarjetas de fidelización son esas que los comercios nos ofrecen, suele hacerlo el cajero cuando vamos a pagar, con el pretexto de convertirnos en clientes vip del establecimiento y tener acceso a ciertas ventajas.

¿Quién gana con la fidelización?


Más allá del inconveniente de llevar muchas tarjetas en el bolso hay ventajas indudables para el cliente:
- Contar con descuentos especiales. Los descuentos en productos es un factor positivo para los clientes, no hay duda. El modo en que ambos (cliente y comercio) ganen suele depender del tipo de descuentos. Los comercios son quienes lo marcan y al final, no son tontos. Así, los descuentos es habitual que vayan sobre el segundo producto, para que el beneficio esté en vender muchos productos con menor margen en vez de pocos productos con mucho margen. Siguiendo esta línea se puede aplicar a productos en los que sabes que el precio será atractivo
- Servicios vinculados a la tarjeta. Los servicios vinculados a la tarjeta buscan que el cliente se sienta especial por formar parte del club vip del comercio. Suele tratarse por un lado, de servicios que abaraten costes como envíos gratuitos o reparto a domicilio sin coste. También pueden ser servicios que mejoren la experiencia de compra como podría ser un servicio de guardería para niños mientras que los padres realizan sus compras.
- Posibilidad de comprar productos antes de su salida oficial al mercado. Esta ventaja se vuelve especialmente importante en productos muy deseados y esperados. Un claro ejemplo son los productos tecnológicos, ¿te harías una tarjeta de fidelización si te dan la posibilidad de comprar el último modelo de iPhone una semana antes de su lanzamiento? A lo mejor no es tu caso pero sí será el de muchas otras personas. Prueba de ello son las colas que había ante la tienda Apple el día de su salida, hubo gente que incluso acampó durante la noche.
- Descuentos especiales y personalizados. Según tus principales compras o según fechas personalizadas como cumpleaños. Los regalos personalizados hacen que nos sintamos únicos y que un comercio te mande un correo con un descuento especial el día de tu cumpleaños, por ejemplo, tiene un efecto positivo sobre el cliente. El cliente se lleva un descuento y la empresa gana un cliente satisfecho. Por otra parte, este tipo de tarjetas le permiten al comercio saber qué compras. A partir de ahí, ofrecerte descuentos en lo que más te interesa es fácil.
- Acceso a regalos directos o a través de acumulación de puntos. Es un clásico de las tarjetas de fidelización. Acumulas puntos en la tarjeta a medida que vas comprando y esos puntos se intercambian por determinados productos predefinidos. En los supermercados es habitual encontrarnos electrodomésticos.

El factor determinante para impulsarnos a tener una tarjeta de fidelización suelen ser los descuentos directos pero ya vemos que hay muchas otras vías para beneficiarnos como clientes. Los datos que los clientes le están facilitando a la empresa es un pequeño peaje para recibir este tipo de ventajas. Bien utilizados por la empresa pueden contribuir a una mejora considerable si la información conseguida la aplican a todos los procesos de mejora, incluso a cambios no pensados previamente.

Comercios que fidelizan


Todo tipo de comercios son susceptibles de ofrecer a sus clientes tarjetas de fidelización con los incentivos que estimen atrayentes. Los supermercados son los que empezaron con esta idea pero se ha ido extendiendo más allá hasta otros sectores. Algunas de las que podemos encontrar hoy en día son:

- Fnac: La tarjeta de fidelización que ofrece esta tienda tiene cuota, 15€ cada dos años (hay épocas de promoción de 10€), pero a cambio hay dos tipos de descuentos, unos descuentos directos y otros indirectos. Los descuentos directos son los que se aplican directamente sobre la compra, en este caso se aplican a libros, música, cine o papelería entre otros. Los descuentos indirectos son aquellos que acumulas para compras posteriores y se aplican a productos de informática, imagen, sonido o fotografía.
- Amazon: Al igual que Fnac en Amazon encontrarás libros, tecnología, fotografía… pero también ofrece la posibilidad de comprar ropa o alimentos. Una tienda polivalente online que también tiene un club Premium del que formar parte, previo pago anual de 20€, para obtener ventajas. Las ventajas son principalmente en descuentos directos y en facilidades de envío.
- Yves-rocher: La tienda de productos de belleza y baño pone a disposición de los clientes una tarjeta de fidelización gratuita que funciona por acumulación de puntos. Las compras que haces se van transformando en puntos que se convierten en regalos gratuitos. Ives-rocher cuenta con promociones muy notorias y al ser cliente vip recibirás información directa por correo electrónico para poder aprovechar las que te convengan a cada persona.
- El Club Carrefour: El club Carrefour es el club en el que entras a formar parte con la tarjeta de fidelización de esta gran superficie. La tarjeta es gratuita y ofrece descuentos especiales en muchos productos. Es muy similar a la de otras cadenas de supermercados y grandes almacenes. Lo distintivo respecto a otros programas es que hay que mostrarla antes de cada compra para sumar los puntos.

Desde el punto de vista del cliente se aprovecharán las ventajas son muy atractivas si se saben se conocen. Es importante no perderse en ese mar de tarjetas dentro de la cartera. Más vale tener un par de tarjetas que se usen incorporándolas a nuestras rutinas que tener muchas y no conocer lo que ofrecen o no poder llegar a beneficiarnos de todo, algo muy factible por tiempo.
Las tecnologías también ha incorporado su toque a este tipo de tarjetas de fidelización. Los descuentos de este tipo de tarjetas son válidos tanto en comercios físicos como en comercios online.