¿Debería invertir durante mi jubilación?

Toño García I

Existen diferentes alternativas dependiendo de la situación financiera

¿Debería invertir durante mi jubilación

El sistema de pensiones siempre ha actuado como garante de unos ingresos suficientes para aquellas personas que alcanzaban la edad de jubilación. La tasa de sustitución (relación porcentual entre la pensión y el último sueldo) ha sido durante muchos años superior al 80%. Poco a poco, esa tasa de sustitución se ha ido reduciendo y las previsiones para los próximos años son que siga descendiendo. Las reformas que se han llevado a cabo y las venideras han ido e irán encaminadas a hacer un sistema de pensiones sostenible a base de reducir la pensión dineraria. Por culpa de la cuestionada sostenibilidad, habrá que recurrir al ahorro privado para aumentar en todo lo posible esa tasa de sustitución que está en caída libre, llevando consigo que los ahorradores busquen fórmulas para complementar su jubilación.

Durante la etapa de acumulación, el principal riesgo es la falta de crecimiento del capital. Por el contrario, durante la jubilación los principales riesgos son la longevidad, la inflación y la retirada de fondos propios en épocas donde los mercados sean bajistas ayudando a agotar anticipadamente las reservas de capital.

El desgaste y las malas previsiones sobre la sostenibilidad del sistema público de pensiones han hecho que la mayoría de los ahorradores/inversores se planteen la planificación de su jubilación. Por ese motivo, hay muchos jubilados que han decidido mantenerse invertidos una vez que han llegado a su edad dorada, con la intención de seguir dándole valor a sus ahorros y así evitar que la inflación les vaya disminuyendo la capacidad de poder adquisitivo. En esta etapa, al no tener las mismas necesidades que en la etapa de acumulación, es necesario elaborar un nuevo presupuesto con los importes de las fuentes de ingresos, gastos y, como no, seguir con el hábito del ahorro para evitar posibles problemas financieros durante de jubilación. Los ahorros que no se disponga de ellos tendrán que seguir generando intereses porque puede ocurrir que los gastos superen a los ingresos. Si el monto acumulado se gasta antes de tiempo habrá que conformarse con la pensión pública y en ese caso sí que habrá que adaptar la vida financiera únicamente al subsidio recibido.

Existen varias alternativas que son capaces de generar ingresos después de la etapa laboral. Para ello se tendrá en cuenta el perfil de riesgo y el horizonte temporal, sin olvidarse de que la inflación seguirá su curso y que el volumen de liquidez deberá de aumentar cuanto más avanzada sea la edad.

  • Planes de pensiones. No es obligatorio rescatarlo en el momento de la jubilación, es más, se pueden seguir haciendo aportaciones siempre y cuando no se haya iniciado el cobro de la prestación. El rescate se hará en función de la salud financiera del participe. Se puede rescatar en forma de capital, de rena o de forma mixta.
  • Fondos de inversión. Es el activo financiero más versátil que existe pues es capaz de adaptarse a cualquier perfil y a cualquier ahorrador.
  • Acciones. La diversificación entre diferentes valores que tengan una generosa política de reparto de dividendos puede ser una buena opción, siempre y cuando se analicen también las ratios y los balances de cada compañía para invertir en ellas.
  • Seguros de vida ahorro o Unit Linked. Ateniendo al perfil de riesgo y el horizonte temporal de cada ahorrador se podrá acceder a este tipo de productos en sus diferentes versiones.
  • Seguros de renta vitalicia. Lo más importante de este activo no es la rentabilidad financiera, sino la rentabilidad fiscal y el compromiso que adquiere la aseguradora con el asegurado.
  • Propiedades inmobiliarias. Se puede rentabilizar por la vía del alquiler teniendo en cuenta que no es un activo muy líquido.

Casi las tres cuartas partes de la población su ahorro familiar lo destinan a la vivienda, lo que hace que España sea un país de propietarios inmobiliarios. Los que lleguen a la jubilación y en sus haberes no posean más que una vivienda en propiedad, existen para ellos también varias alternativas legales para obtener más liquidez durante la jubilación:

  • Hipoteca inversa. Mediante esta hipoteca, el propietario de una propiedad inmobiliaria libre de cargas puede pedir un préstamo hipotecario poniendo como garantía esa propiedad. A cambio, la entidad le abonará una cuantía pactada durante un periodo de tiempo determinado. Al producirse el fallecimiento, los herederos tendrán que decidir entre si quieren recuperar la vivienda devolviendo el préstamo a la entidad prestamista, abonando los importes que se hayan anticipado al prestatario y sumándole el tipo de interés que se aplique.
  • Hipoteca inversa con renta vitalicia diferida. Este caso es similar a la hipoteca inversa con la diferencia de que, si transcurrido el plazo el individuo todavía sigue con vida, recibirá una renta vitalicia diferida que cubrirá el riesgo de la longevidad. Los herederos también podrán adquirir de nuevo la propiedad inmobiliaria pagando las cuotas más los intereses.
  • Hipoteca inversa con renta vitalicia inmediata. Aquí el cliente recibirá la renta mediante una prima única en el momento de contratar el producto. Si fallece prematuramente la carga sigue siendo el capital entregado más los intereses; por el contrario, si vive más de lo esperado seguirá cobrando la renta vitalicia hasta la fecha del óbito.
  • Seguros de renta vitalicia. Es un seguro de vida-ahorro que garantiza el cobro de una renta periódica de por vida. Si una persona mayor de 65 años vende una vivienda e invierte la cantidad obtenida en un seguro de este tipo la plusvalía estará exenta de tributación hasta los primeros 240.000 euros.
  • Venta vivienda mayores de 65 años. Si una persona mayor de 65 años vende su vivienda habitual la plusvalía obtenida estará exenta en el IRPF. Esa ganancia se podrá destinar a una renta adicional cualquiera.
  • Venta de la nuda propiedad. El propietario de una vivienda vende la titularidad de ésta conservando el usufructo, pudiendo transformar el dinero obtenido en una renta adicional durante la jubilación. Esta venta lleva intrínseco un descuento apreciable sobre el precio del mercado.
  • Venta vivienda. Se vende la vivienda habitual por otra más económica y el resto se dedica a una renta mensual complementaria.

Las condiciones que supondrán una menor tasa de cobertura de las pensiones públicas son razones más que suficientes para pensar que también hay vida financiera durante la etapa de la jubilación.


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