Educación concertada: ¿Qué pagos puedo deducir en la declaración de la renta?

Cuándo es o no una donación es el punto clave

Más de un 28% de los alumnos de enseñanzas obligatorias (Primaria y ESO) lo hacen a un colegio de educación concertada. Estos centros de educación deben ser gratuitos en sus servicios educativos al igual que los colegios públicos. La diferencia está en que mientras en los públicos sus gastos se financian directamente del presupuesto de las comunidades autónomas, en los concertados las comunidades autónomas pagan a los dueños de estos centros educativos que son de titularidad privada, muchos de ellos vinculados a órdenes religiosas.

En lo económico, al menos sobre el papel, no debería existir ninguna diferencia, pero la realidad es otra. La práctica totalidad de estos centros “piden” a los padres que abonen una cantidad que no va destinada a los servicios escolares sino a alguna Fundación dependiente del centro escolar o de la orden religiosa que regenta el mismo. Sobre estos pagos Hacienda ha puesto su ojo, ya que estima que en muchos casos no se cumplen los requisitos para ser considerados una donación (solo que el destino final si es una Fundación u Organización legalmente reconocido), aumentando la incertidumbre de muchas familias ¿Cómo hago la declaración de la Renta 2018? ¿No puedo deducir? ¿Tengo que devolver lo que ya me he deducido en años anteriores? Os damos las claves sobre estas cuestiones.

Cuándo es una donación y cuándo un pago de servicio

La normativa fiscal dice claramente que los contribuyentes tienen derecho a desgravarse los donativos que realizan “a las fundaciones legalmente reconocidas, así como a las asociaciones declaradas de utilidad pública”. Este no es el punto polémico, ya que estos pagos cuando se producen se dirigen a este tipo de organizaciones, el problema está en saber si los pagos pueden considerarse o no una donación.

Para ello Hacienda considera que toda donación es “voluntaria”, no se pude obligar o coaccionar para que se produzca estos pagos. Si se analiza la forma en la que la mayoría de los colegios establecen estos pagos se recalca esta voluntariedad pero para Hacienda hay razones objetivas que les permite pensar que son en realidad una contraprestación encubierta:

-    Se establece una cantidad fija a pagar periódicamente, lo que elimina un punto importante de la aportación voluntaria.

-    Estos pagos fijos no son ni siquiera por unidad familiar, en muchos casos son por hijos.

-    Los pagos se realizan solo en los meses escolares (de septiembre a junio), interrumpiéndose en los meses de julio y agosto.

¿Qué implicaciones tiene para los padres?

El temor de los padres es importante porque no solo puede suponer la pérdida de una deducción en la campaña de la renta, también que se pida que en todos los ejercicios no prescritos se regularice la situación y se tenga que hacer un desembolso importante. Hay que tener en cuenta que la ley permite una deducción fiscal de hasta el 75% para los primeros 150 euros y un 30% para el resto de la donación que en la mayoría de los casos se eleva al 35% al ser recurrente (por haber donado a la misma entidad en los dos años anteriores y el importe del donativo ser el mismo o superior al año anterior). Esto hace que por ejemplo una persona que haya pagado en un curso escolar 500 euros se ha deducido de unos 235 euros por año, si se reclaman desde el año 2014 tendría que devolver a Hacienda 940 euros.

Sobre las cantidades ya deducidas el contribuyente no pude hacer nada. Esperar si la Agencia Tributaria requiere la regulación y alegar si ve conveniente para justificar que se trata de un donativo deducible.

¿Pero qué hacemos este año? El contribuyente, que ya está recibiendo los datos fiscales de la declaración del 2018 ve como se consideran una deducción ¿Es mejor incluirlos o no? La realidad es que, si se cumplen todos o buena parte de los tres puntos señalados anteriormente el riesgo de regularización existe, pero este en todo caso supondría la devolución de las cantidades ya pagadas y no ningún tipo de infracción fiscal.

Pero en todo caso siempre es positivo por si se produce esta regularización tener justificación de la Fundación donde se han hecho las donaciones sobre el fin y destino de las aportaciones pasadas y presentes.