Categoría |

Artículo sobre actualidad económica


Todo sobre ahorro e inversión, actualidad y análisis sobre economía y finanzas personales.

El “boom” del ladrillo eleva los ingresos de las comunidades por el impuesto de transmisiones patrimoniales

Se venden 5 viviendas usadas por cada una nueva


El crecimiento del mercado inmobiliario tiene muchas caras: suben los precios, se contratan muchas más hipotecas, siendo un punto clave conocer las mejores ofertas hipotecarias, pero también aumenta la recaudación del Estado y las Comunidades Autónomas por los impuestos que gravan las operaciones de compraventa.

Los impuestos que se pagan son variados y cargan distintos puntos del proceso de compraventa, desde la adquisición hasta la elevación a público del acto jurídico de la venta o de la contratación de la hipoteca pasando por las plusvalías municipales. De todos estos impuestos, los más importante para el comprador son los que paga en el momento de la adquisición, pero también con una importante diferencia:

  • Si la vivienda es nueva, se compra al promotor, se paga IVA, que lo recibe el Estado.
  • Si la vivienda es de segunda mano, se paga el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales, un gravamen transferido a las comunidades autónomas.

Porqué las comunidades autónomas recaudan más

El boom del ladrillo actual aún tiene grandes diferencias con la anterior al estallido de la burbuja, entre las que está el volumen total de las operaciones (aún bastante por debajo) pero principalmente en como se distribuye la misma. Si analizamos los últimos datos (julio de 2018) se ve como se han vendido 45.900 viviendas, un 16,2% más que en el año anterior pero una cantidad aun lejana a las 63.731 viviendas que se vendieron en julio de 2007.

Pero la diferencia más importante está en la distribución de las ventas y se puede ver mejor si comparamos los datos de julio de 2018 con julio de 2007.

En julio de 2007, el 42,08% de las viviendas que se vendieron eran nuevas (26.816) y un 57,92% (36.915), usadas. Según los últimos datos, once años después, la venta de vivienda nueva se ha desplomado hasta solo suponer un 16,95% del total (7.780) y la de usada se ha elevado hasta un 83,05%. Es más, ahora mismo se venden más viviendas usadas que antes de la crisis (38.120 en julio de 2018 frente a las 36.915 de 2007).

Esta coyuntura actual, que beneficia más a las Comunidades Autónomas que al Estado, se mantendrá en durante muchos tiempos. Aunque los visados para la construcción por vivienda nueva hayan crecido un 24% en los cinco primeros meses de 2018, la diferencia es tan elevada que se tardaría bastante en llegar a una posición parecida a la de antes de la crisis.

A falta de conocer los datos del segundo trimestre, si tenemos en cuenta que, en el primer trimestre las comunidades recaudaron 2.076 millones por el impuesto sobre transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados (por registrar la compra y la hipoteca si se suscribiera), y teniendo en cuenta el incremento de las operaciones en estos tres meses la cifra superaría los 2.300 en el segundo trimestre y podría acercarse a los 10.000 millones anuales cuando finalice el ejercicio.

En definitiva, más ingresos para las comunidades autónomas gracias no solo por el boom del ladrillo sino también a la menor oferta de vivienda nueva.