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En qué ciudades se prohibirá la circulación de coches diésel

La falta de lluvia y de viento aumenta los picos de contaminación en las grandes urbes.

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¿Adiós a los coches diésel? La contaminación se ha convertido en un problema en las grandes ciudades. En los últimos meses, ayuntamientos de ciudades como París o Madrid han anunciado diferentes medidas para reducir los niveles de contaminación en el aire. 

Los coches diésel tienen los días contados. Las normativas más sostenibles apuntan a la erradicación de este tipo de vehículos para evitar la elevada contaminación atmosférica. 

 

¿Cuáles son las restricciones para los vehículos diésel?

 

En algunas ciudades, la gran concentración de vehículos provoca que se hayan duplicado los límites de contaminación. El problema se ha agravado tanto que algunos países han modificado la fiscalidad para incentivar la compra de vehículos ecológicos.  En Londres, por ejemplo, se subvenciona la compra de un coche diésel por uno menos contaminante. 

 

Madrid, ¿la primera ciudad española en prohibir los vehículos diésel? 

 

La falta de lluvia y de viento aumenta los picos de contaminación en las grandes urbes. En las ciudades, el aire producido por la gran cantidad de coches causa más de 3 millones de muertes anuales. 

Esta contaminación producida en su mayoría por la emisión de óxidos de Nitrógeno (Nox) de motores diésel. Este gas es dañino para la salud y además si entra en contacto con otros elementos del aire puede producir lluvia acida. 

Para mejorar la situación medioambiental varias ciudades se han unido a la iniciativa de la Cumbre de Alcaldes C40 con el de fin de reducir los niveles de nocividad en el aire. 

 

Normativa en el resto de países de Europa 

 

En Alemania, por ejemplo, recientemente el tribunal ha dado luz verde para poder prohibir aquellos automóviles más contaminantes. Este mes de abril, Hamburgo se convertirá en la primera ciudad en prohibir este tipo de vehículos en sus calles. 

Oslo aplicará su plan sostenible en el 2019 y sólo podrán acceder a la zona central vehículos eléctricos. 

En Roma y París tendrán que esperar hasta el 2024 y a partir de la fecha ningún coche diésel podrá circular en estas ciudades. Además, el gobierno francés tiene previsto implementar una mejora en las infraestructuras del transporte y partir del 2030 la restricción también será aplicada para los coches de gasolina.   

Ciudades como, Atenas, Noruega, Holanda y Ciudad de México se unirán a esta iniciativa y la prohibición será completa en el 2025. Por otro lado, el veto anti polución será aplicado parcialmente en la capital española y solo tendrán restringido el acceso en la zona “Almendra Central” los coches diésel matriculados antes del 2006  y los gasolina matriculados antes del 2000. 

Bruselas y Barcelona ya están aplicando restricciones parciales, Bruselas prevé que para el 2025 solo podrán circular coches Euro 6 y la Ciudad Condal expandirá en el 2025 los actuales protocolos en otros 40 municipios.

 

En 2050, Reino Unido prohibirá su uso 

 

A partir del 2040, en Reino Unido ya no será posible vender coches diésel y el uso estará completamente prohibido en el 2050. 

Las ciudades nórdicas, así como Estados Unidos no exigirán prohibiciones pues desde hace tiempo que están aplicando estrategias medioambientales. 
En américa ofrecen incluso incentivos de hasta 10,000$ para la compra de vehículos eléctricos, siendo el segundo país con más coches eléctricos en circulación (el primero China).

Además, estados como California, Nueva York, y Vermont, entre otros, aplican una estricta ley de pruebas de emisiones para motores de explosión.  A estas estrictas normativas se le suma Japón que desde el 2008 aplica legislaciones tan rigurosas en cuanto a los sistemas de emisión que hasta algunos de sus fabricantes afirman que sus vehículos son tan limpios que sacan aire puro.

 

Falta de incentivos para los coches ecológicos 

 

En Europa, sin embargo, los nuevos protocolos de anticontaminación están causando un gran descontento entre los ciudadanos afectados y fabricantes.  Unos porque no consideran barato el poder financiar un coche nuevo,  y los otros por la falta de incentivos para la compra de automóviles más ecológicos. 



 

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