Oro, acciones, depósitos, fondos... ¿en qué invierto el Gordo de Navidad?

¿Deuda pública o depósitos?

Ahorrando en depósitos los 400.000 euros de un décimo obtendríamos unos 16.900 euros anuales invirtiendo en deuda pública, 17.000 euros en depósitos a plazo fijo, 29.000 euros en Bolsa y 196.000 euros anuales comprando Oro directamente.



Hoy se celebra el sorteo más importante de los juegos de azar en España, en el que en el último año los españoles jugaron más de 2.500 millones de euros, cifra que puede aumentar de forma importante este año en el que el bombo de los números contiene 15.000 más que en el 2010.

Así, todos los ojos estarán esperando dirigirse al lugar donde caerán las lluvias de millones; este año 400.000 euros al décimo para el primer premio, pero después de las celebraciones toca pensar ¿Qué hago con el premio?

En el comparador de bancos iAhorro.com le mostramos alternativas, con sus pros y sus contras, para que los afortunados consigan el máximo rendimiento por su nueva fortuna.

¿Deuda pública o depósitos?


La Deuda del Estado es una de las mejores opciones, ya que a pesar de los vaivenes de las últimas subastas sigue siendo una inversión segura y de mayor rentabilidad. El principal punto en contra es que la inseguridad de los próximos movimientos de tipos, hace que sea recomendable mantener la inversión durante todo el plazo que se contrata ya que venderla antes en el mercado secundario puede conllevar pérdidas.

Por ello, se puede invertir parte de lo ganado en Deuda y a diferentes plazos. Así, según las últimas subastas, con los 400.000 euros conseguiríamos al año una rentabilidad antes de retención (las Letras no sufren retención) de 16.352 euros con Letras a 12 meses, y 16.904 euros si el plazo es de 18 meses. Si invertimos en Bonos a 3 años la cantidad a percibir al año se eleva a 21.120 euros y si lo hacemos a un plazo muy superior, como las Obligaciones a 10 años se eleva a 22.256 euros.

No hay que olvidar que las Letras, pese a no tener retención en el momento de cobrar los rendimientos, tributan como rendimientos del capital mobiliario en el IRPF al igual que el resto de deuda pública (19% para los primeros 6.000 euros de rendimiento y al 21% su superan los 6.000 euros).

Si lo comparamos con los depósitos, actualmente y siempre a plazos superiores al año podemos obtener algún producto por encima del 4%, entre 16.000 y 17.000 euros brutos anuales.

La Bolsa: mayor riesgo y más rentabilidad


Estas cantidades pueden parecernos escasas y por ello querer optar por productos de más riesgo y más rentabilidad esperada, como son las acciones o los fondos de inversión.

Pero si vemos el resultado de estos en los últimos diez años, la rentabilidad incluso de las categorías de fondos de inversión más arriesgados de renta variable no alcanza la de la Deuda Pública actual, y para conseguir mejores resultados, que superen ciclos malos como el actual, hay que mantener al menos 15 años la inversión. En este caso, en fondos de inversión de renta variable global conseguiríamos 22.120 euros de revalorización media anual, con la ventaja de que no tributamos hasta que realicemos la venta.

Puntualmente existen categorías de fondos, como los emergentes, que se han comportado mejor, pero la inversión en fondos globales se está mostrando más interesante, en cuanto mueven su inversión según evolucione el mercado y permiten por tanto un horizonte de inversión más amplio.

El resultado de invertir directamente en Bolsa es similar; el riesgo está en centrarse en algún valor o índice. En los últimos 15 años con el IBEX 35, incluyendo dividendos hubiéramos obtenido 29.380 euros anuales; sin embargo en estos dos últimos años el resultado es mucho peor que el de otros índices europeos.

Oro, ¿refugio al alza?


Pero sin duda un producto estrella es el oro, aunque con correcciones en los últimos meses, lo cierto es que desde hace diez años su precio ha subido un 490,08%, es decir por cada 400.000 euros tendríamos una revalorización de 196.000 euros cada año de media.

Además tenemos muchas opciones para adquirirlo: comprarlo físicamente, con la desventaja del coste de custodiarlo, eliminar esta desventaja comprando certificados de depósito, invertir en empresas mineras, lo más cómodo, a través de fondos de inversión, en ETFs o, para los más osados, comprar futuros sobre el precio de este metal que cotiza en mercados organizados.

En resumen, aunque la rentabilidad pasada no garantiza la futura, lo que queda claro es que podemos jugar con un mix de inversiones, tanto en tipo como en plazo y siempre tener muy en cuenta la fiscalidad, ya que aunque el premio no tributa, si lo hacen sus rendimientos.

Sobre el autor del artículo.

Licenciado en LADE y Master en Direccion Financiera, es colaborador habitual de diversos medios económicos.

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