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Artículo sobre actualidad económica


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¿Por qué no suben los salarios?

La economía crece, pero los sueldos no acompañan. ¿Por qué sucede esto?


No es que vivamos en la cresta de la ola de la bonanza económica, pero las perspectivas de hoy al compararlas con las perspectivas hace 10 años son mucho más optimistas. Hoy, el PIB crece y baja el desempleo. Hay más oferta, más trabajadores activos y hace tiempo que dejamos atrás la etapa más dura de la crisis económica. Pero los sueldos no crecen.

Es más, si en 2008 los salarios representaban el 54,6% del PIB (descontando impuestos), en 2018 suponen casi dos puntos menos, el 52,7%. Esta devaluación de los salarios es preocupante porque los precios crecen hasta un 0,5% más. Por tanto, estamos perdiendo poder adquisitivo a pesar de que la economía mejora. ¿Por qué se da esta curiosa situación? ¿No sería lógico que los salarios acompañasen al empuje económico?

Las respuestas pueden estar en cómo se ha transformado el mercado laboral durante esta década larga de crisis. En un escenario tradicional, los sueldos evolucionan de la mano de la economía. Cuando hay buenas perspectivas hay menos desempleo, y por tanto la competitividad en el mercado laboral aumenta, y así lo hacen los sueldos.

Cuando las cosas se tuercen, el desempleo aumenta y los salarios bajan (puesto que hay más oferta de mano de obra). Hoy podemos preguntarnos si toda esta situación se debe a la precariedad del mercado laboral, a la creciente tendencia que nos lleva a prescindir de mano de obra en favor de la transformación digital, la robotización y la automatización.

También podemos esgrimir la proliferación de empleo de baja calidad (temporal de manera mayoritaria) y del paro de larga duración. Sin embargo, puede haber otros motivos detrás de este extraño fenómeno. Por ejemplo, los cambios fundamentales en el mercado laboral.

España siempre ha sido, al menos durante las últimas décadas, un país eminentemente de servicios. Tenemos industria, pero no es el motor del país. Esta es una de las razones de peso para que ahora los salarios bajen mientras la economía sube, y es que si la masa laboral migra de la industria a los servicios (como pasó no hace mucho), los salarios medios serán más contenidos.

Por otro lado, si se abre la puerta al mercado laboral para una gran cantidad de jóvenes, su poca experiencia y, en algunos casos su baja cualificación provocará que sus sueldos sean menores que los de sus compañeros, rebajando por tanto la media nacional.

La globalización también influye en nuestros salarios

La globalización provoca la tendencia a baja de los sueldos en el sentido de que, gracias a su economía de escala, las multinacionales llegan a imponer precios y salarios con los que las pymes no pueden competir. Es una simple cuestión de que, o rebajan sus sueldos y los de sus empleados, o no pueden competir con las grandes empresas.

Por otro lado, la apertura comercial en países con rentas más bajas provoca que los salarios, en esas regiones, sean muy bajos y presionen en los países de origen (por ejemplo, España) de las empresas. Es decir, si disponemos de una factoría en un país del tercer mundo, con salarios ínfimos, este fenómeno arrastra la economía hasta el punto de que 1) las empresas no tienen competencia, o tienen menos, en nuestro país; y 2) se rebajan los sueldos in situ puesto que el producto ya viene fabricado de ese otro país a un coste irrisorio.

Existe otra razón (en realidad un buen puñado de ellas) para explicar este fenómeno, pero podemos decir que el subempleo sigue siendo un lastre para los salarios. Se estima que este tipo de empleo precario sigue 10,3 puntos por encima del nivel previo a la crisis. Tampoco se ha reducido el porcentaje de personas con empleo parcial involuntario (personas que desean trabajar más horas, pero a las que no se les da esa opción).

El tema de los salarios es muy complejo, y algo tiene que cambiar definitivamente para frenar esta espiral a la baja que solo puede traer cosas malas.