Ventajas y desventajas de comprar un coche diésel

A pesar de su mala prensa, los diésel todavía tienen mucho que decir.


Los coches diésel tienen mala prensa en la actualidad. Las emisiones contaminantes de este tipo de motores son especialmente nocivas debido a la presencia de partículas, pero sobre todo lo peor de cara al público fue el escándalo de Volkswagen. En aquellas fechas se descubrió que la firma alemana había engañado a todo el mundo en las pruebas de homologación de sus motores.

En septiembre de 2015 se supo que Volkswagen había instalado un software ilegal que modificaba el funcionamiento de sus motores para pasar con éxito los controles técnicos de emisiones contaminantes. Este engaño fue de dimensiones gigantescas, afectando a unos 11 millones de vehículos diésel vendidos entre 2009 y 2015. Destapado el fraude, el escándalo hizo mucho daño a la reputación de los diésel puesto que se llegó a comprobar que los vehículos afectados emitían 40 veces más óxido de nitrógeno de lo permitido.

Entre esto y la creciente tendencia europea de prohibir el acceso a los vehículos contaminantes a sus centros urbanos (y a la mayoría de los diésel, sino todos), la cuota de mercado de estos vehículos (que antes superaba el 50%) ha pasado a caer un 20%, y se estima que para 2025 habrá caído hasta el 15% del mercado global.

Con todo, ¿merece la pena comprar un coche diésel? Sí, merece la pena dependiendo mucho del uso que le vayamos a dar.

Pros y contras del coche diésel

Para no alargarnos demasiado con teoría y poca práctica, diremos que no interesa comprar un coche diésel si este es pequeño y vamos a darle un uso casi exclusivo en ciudad. Interesa, en cambio, si se trata de un coche medianamente grande y con el que recorreremos grandes distancias por carretera o autovía cada año. Esto es, más o menos, una especie de regla básica. Veamos, primero, las ventajas de los diésel, en qué puntos destacan:

  1. El combustible tiene un coste ligeramente menor que la gasolina, y además el consumo suele ser también menor. Pagaremos menos por depósito, menos a menudo.
  2. Son motores con un buen par, lo que implica que dan sensación de empuje y, por otro lado, los hace buenos para llevar un remolque con relativamente menos esfuerzo que un motor equivalente de gasolina.
  3. Si viajamos a menudo y recorremos muchos kilómetros al año, son mejores motores. No solo gastan menos, sino que además ahorraremos bastante en combustible.
  4. Por lo dicho anteriormente (buen par y motor para viajar), son motores que convienen si nos vamos a comprar un coche grande.
  5. Es buen motor para los todoterreno, no solo para los coches en sí, sino para circular fuera de las carreteras.

Ahora, veamos las desventajas principales de los coches diésel:

  1. El precio de compra es superior al de un coche homólogo en versión gasolina. Esto se puede compensar por el ahorro en combustible si hacemos muchos kilómetros al año.
  2. Son motores que transmiten pocas sensaciones deportivas.
  3. Su mecánica es complicada, sobre todo si comparamos el sistema de inyección y el de escape con sus hermanos en los motores gasolina. Esto hace que una avería en cualquiera de ellos sea más cara que en gasolina.
  4. Si su uso es urbano, principalmente, podemos tener problemas como la obstrucción de la válvula EGR o problemas con el filtro de partículas que no se dan en los gasolina, y que tienen un coste de reparación elevado.
  5. Una clara desventaja está en las emisiones de NOx y partículas.
  6. Son motores que transmiten más vibraciones y son ruidosos. Además, el combustible es aceitoso y ensucia más.

Por tanto, visto lo visto, interesa comprar un coche diésel si vamos a viajar mucho y a menudo, y si no tenemos previsto hacer un uso intensivo en zona urbana. Un sedán de tamaño medio previsto para viajar, un coche con el que llevaremos remolque de manera más o menos habitual, un todoterreno pensado para salir al campo... serían los coches ideales para equipar motor diésel.

Por el contrario, un coche utilitario pequeño para uso urbano en distancias cortas no debería ser diésel. El motor se ensuciará más, prácticamente no llegará a la temperatura óptima de funcionamiento y no haremos los kilómetros anuales necesarios para que se amortice el sobreprecio en la compra gracias a la diferencia de precio de los combustibles.