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¿Qué debo tener en cuenta a la hora de solicitar un préstamo rápido?

Todo lo que debo saber antes de elegir esta herramienta de financiación.


Un préstamo rápido es un producto financiero que responde a una necesidad inmediata de dinero. Las entidades suelen proporcionar el dinero en la cuenta del solicitante en menos de 24 horas, lo que satisface esa urgencia de liquidez, y de ahí su nombre: ‘préstamos rápidos’. Consulta aquí los préstamos más baratos de julio 2018.

La inmediatez con la que el solicitante puede recibir el préstamo es tal, que una vez que la entidad ha dado viabilidad a la operación, las entidades hacen el ingreso en cuenta del dinero en no más de 30 minutos, pudiendo ser la duración de todo el proceso, desde la solicitud hasta la recepción del dinero, de 1 día.

Por lo general y dada la rapidez de la operación, la cantidad que se solicita en este tipo de préstamos no es muy alta, no suele superar los 1.000€, aunque siempre hay excepciones. Además, por sus características las entidades no estipulan para su concesión duros requisitos, normalmente con ser mayor de edad, presentar un documento de identificación, residir en España, aportar un número de cuenta bancaria en la que se figure como titular y tener un historial crediticio positivo (aunque hay entidades que permiten obtener financiación estando incluso en registros de impagos), es suficiente.

Ya que las cantidades no son muy altas, los plazos de amortización tampoco lo son. Se estipulan plazos de devolución que pueden ir desde los 30 días a los 2 años. Eso sí, hay que tener en cuenta que cuanto más dilatado sea el periodo para la devolución del préstamo, mayores intereses conllevará la operación.

¿Qué tener en cuenta antes de pedir un préstamo rápido?

  • Gratuito el primer préstamo: Son habituales las promociones de entidades que ofertan el primer préstamo rápido de manera gratuita, de modo que se devuelve lo que se solicitó. Lo que caracteriza a estas promociones es que el importe a solicitar es más reducido, así como el tiempo para la devolución del préstamo. Suelen ser de 300€-400€ y por un plazo no superior a 30 días.
  • Intereses altos: La contrapartida a la inmediatez de la financiación está en el coste del préstamo. Aunque no suelen tener comisiones de apertura, los préstamos rápidos pueden alcanzar unos intereses de hasta el 30% TAE.
  • No pedir más dinero del necesario: Dados los altos intereses y el corto periodo de amortización hay que pensar bien qué cantidad es la que se necesita y no caer en el error de pedir más dinero del necesario ya que se asumirá el coste de financiación por dinero que en realidad no era necesario.
  • No utilizarlo de forma recurrente: Si bien es un producto financiero útil, lo es para cubrir una necesidad de forma puntual. Lo ideal es no tomar un préstamo rápido como recurso económico habitual debido a sus altos intereses. Lo más recomendable es hacer un uso responsable de esta solución financiera y no utilizarlo de forma recurrente.
  • Leer bien y detenidamente el contrato: Como en todo producto financiero, hay que leer con calma y detenidamente el contrato. Es importante entender bien la operativa del préstamo rápido, las características y las consecuencias ante impagos o retrasos en el pago.

Alternativa al préstamo rápido: tarjeta de crédito

Las tarjetas de crédito son la alternativa al préstamo rápido. Cierto es que el tiempo que transcurre desde que se solicita una tarjeta de crédito hasta que se recibe el plástico para ser utilizado puede ser de entorno a los 15 días. Pero una vez que la tarjeta es recibida, se puede disponer de dinero a crédito de forma instantánea y en cualquier momento. Además, si la forma de pago elegida es del total de la deuda a final de mes, no acarrea intereses, por lo que el crédito sale gratis.