¿Qué hacer si no puedo pagar las cuotas del préstamo?

Situación desagradable en la que es importante contar con soluciones

A la hora de pedir un préstamo la principal tarea del solicitante será la de encontrar el mejor préstamo según sus necesidades y perfil, pero por parte de la entidad, será la de evaluar la capacidad de pago que tiene el solicitante.

Pero por desgracia, hay ocasiones en las que se llega a una situación económica en la que hacer frente a las cuotas del préstamo se complica. Se trata de un momento desagradable en el que se torna difícil llegar al cumplimiento de las obligaciones contraídas cuando se formalizó el préstamo.

Llegados a este momento, lo importante es poder tener soluciones y saber qué hacer ya que no pagar las cuotas del préstamo puede llevar al titular a una situación financiera crítica. Aunque existan dificultades, no priorizar el pago del préstamo conllevará problemas serios como el del embargo de bienes y otros problemas como la inclusión en ficheros de morosidad que dificultan el acceso a nueva financiación (aunque no la imposibilitan) e incluso impiden el acceso a la contratación de servicios básicos.

¿Qué hacer si no puedo pagar las cuotas del préstamo?

El primer paso es prever, dentro de las circunstancias en las que sea posible, que se va a llegar a una situación en la que no se podrá hacer el pago de la cuota. Una vez que se prevé y antes de que llegue ese momento, lo recomendable es acudir a la entidad financiera en cuestión y no esconderse.

Es importante demostrar ante la entidad que sí hay una intención de pago pero que hay razones que complican este pago o lo hacen imposible. Ante esta situación se pueden plantear una serie de soluciones.

¿Qué soluciones puede haber?

Una vez se establezca contacto con la entidad financiera en cuestión, se pueden plantear varias opciones.

Una de ella es la ampliación del plazo. Esto implica aumentar el plazo para la devolución del préstamo, de modo que la deuda perdurará más en el tiempo, pero a cambio las cuotas mensuales son más cómodas, llegando a poderse reducir hasta en un 25% dependiendo del plazo que ya se tenga y siempre si la entidad accede. Esta opción implica también el encarecimiento del préstamo al ampliar el plazo ya que se prolongan los intereses.

La otra alternativa es plantear a la entidad un periodo de carencia. Se trata de un tiempo en el que se establece una carencia de capital, o lo que es lo mismo, que durante un determinado tiempo únicamente se abonan intereses y no se amortiza capital. Esta solución supone un periodo de tiempo en el que las cuotas son bastante más bajas, lo que permite al titular reponerse económicamente.

Llegar al no abono de las cuotas del préstamo, supone poner en riesgo de embargo bienes presentes y futuros, ya que, en los préstamos personales, son estos bienes la garantía de pago hasta que se llegue a cubrir el importe de la deuda. Figura importante en este punto la del avalista. En caso de que exista uno o varios avalistas, será quien haga frente al pago de la deuda, y lo hará también con sus bienes tanto presentes como futuros. Recordamos en este vídeo la figura del avalista y sus consecuencias:

Recomendaciones

Como se ha dicho anteriormente, la principal recomendación es prever esta situación, anticiparse a ella y contactar con la entidad para plantear la situación y las posibles soluciones.

Además, lo que se torna poco recomendable es pedir financiación para hacer frente a otro préstamo. La explicación está en que las entidades evalúan los riesgos que los solicitantes ya tienen, estudian el endeudamiento previo, lo que significa que, dependiendo del préstamo, es posible que no haya entidades dispuestas a financiar de nuevo. La segunda razón por la que no es recomendable pedir un préstamo para pagar otro es que se corre el riesgo de entrar en una espiral de deuda con difícil salida, sobre todo si la situación de ingresos por parte del titular no ha experimentado mejoras.