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Ventajas y desventajas de los vehículos autónomos

¿Cómo nos cambiará la vida con los coches autónomos?


Los vehículos autónomos cubren un espectro mucho más amplio de lo que habitualmente comentamos. Solemos hablar de coches autónomos, pero en realidad nos podemos dejar de hablar de camiones, drones, autobuses o aviones. Incluso podríamos incluir en esta categoría a las aspiradoras robóticas de casa, aunque no son exactamente el mismo concepto. Ventajas y desventajas de comprar un coche diésel. 

Un vehículo autónomo es capaz de transportar algo (pasajeros, carga o a sí mismo) de un punto A a un punto B sin intervención humana de ninguna clase. Para ello, estará dotado de cámaras de vídeo, sistemas de radar, LiDAR, o infrarrojos para "comprender" su entorno; dispondrá de conectividad para recibir mapas actualizados de la zona y trayecto, tanto 2D como 3D; podrá comunicarse con otros vehículos para entender el estado de la carretera y tráfico en tiempo real...

Eso no será posible sin un complejo sistema basado en machine learning, máquias de aprendizaje automático capaces de llegar a conclusiones y tomar decisiones a partir de conjuntos de datos e informaciones específicas y muy exactas. 

¿Cuáles son las ventajas y desventajas de los vehículos autónomos?

Sobre el papel, un vehículo 100% autónomo puede tener muchas más ventajas que desventajas. En teoría, la utilización de un vehículo 100% autónomo puede resultar en una mayor eficiencia de combustible, un menos estrés mecánico para las partes móviles del motor y suspensiones, mucha mayor seguridad (ya que se descarta el factor humano de la ecuación) y menores costes globales. Imagina el transporte de mercancías pesadas por carretera realizado por un camión autónomo: no tendría que detenerse más que a repostar, no se fatigaría, llegaría puntual e incluso podría acortar los tiempos de entrega, minimizando costes y maximizando beneficios.

En el caso del transporte de personas, sucede algo similar. Taxis autónomos recorriendo la ciudad sin descanso, compartiendo trayectos entre personas y cobrando las carreras a través de apps de smartphone serían el ideal urbano de transporte personal. Los autobuses autónomos, más de lo mismo. Los pequeños vehículos de reparto de mercancías a domicilio (desde comida rápida hasta paquetería) supondrían, de nuevo, reducción de costes, eliminación del error humano y fiabilidad total.

Cómo serán los coches autónomos 

Si vemos una foto más global, los vehículos autónomos serán, en su amplia mayoría, eléctricos o híbridos enchufables. Esto, en teoría, es una gran noticia a nivel medioambiental por muchas razones, pero sobre todo porque es muy posible que los centros urbanos queden libres de coches contaminantes, y también de coches pilotados por humanos (algo que, sin embargo, tardará posiblemente más de un par de décadas en suceder). Esto tiene implicación directa en la contaminación del aire y en la contaminación acústica. Será posible transformar las ciudades en espacios para peatones.

Como es lógico pensar, todo esto no son más que elucubraciones o, en el mejor de los casos, escenarios probables derivados de la teoría de los coches autónomos. La tasa de accidentalidad es posible que se reduzca hasta quedar muy cercana al 0%, igual que la mortalidad o los heridos en carretera. Se emitirán menos toneladas de CO2 que nunca, al menos desde los vehículos, y las personas ganaremos tiempo (de ocio, para trabajar, para dormir).

En otros aspectos, la llegada del coche autónomo no supondrá una ventaja. Por ejemplo, dejaremos de conducir. No es algo tan exagerado porque seguro que siempre nos quedará la conducción recreativa, incluso la virtual, pero está claro que habrña muchos menos conductores humanos ante la llegada de los autónomos.

¿Subirán los seguros de coche?

Otro caso es el de los seguros de coche. Se podría creer que estamos a las puertas de una época con seguros muy baratos o, incluso, ante la no necesidad de seguro alguno dada la seguridad de los coches autónomos. Pero, en realidad, nada tiene por qué cambiar. Las aseguradoras seguirán manteniendo su negocio y tan solo cambiarán los conceptos y los tomadores del seguro, que de ser los conductores pasarán a ser los fabricantes. Volvo, por ejemplo, promete asumir las responsabilidades en caso de producirse un incidente con sus coches, algo que le obligará a tener un gran seguro.

Además, con los coches autónomos surgen nuevas amenazas, como las de los hackers, con lo cual se presentan nuevos escenarios de aseguramiento que tendrán que lidiar con estas nuevas situaciones y amenazas.