5 datos que debes saber sobre tu hipoteca

El tipo de préstamo hipotecario: tipos de interés


La compra de una casa es uno de los momentos más importantes en la vida de toda persona ya que supone un desembolso económico muy grande. No sólo es el momento de decidir cuál será la ciudad o la zona en la que queremos vivir, también es el momento de plantearse cuál es la mejor opción para solicitar un préstamo hipotecario. Por ello hay que tener en cuenta cuáles serán los gastos que puede repercutirnos una hipoteca y qué factores son los que pueden encarecer el coste final de nuestro préstamo.

La información es poder, por lo que queremos que, antes de solicitar tu préstamo hipotecario, tengas claros estos 5 datos que te ayudarán a encontrar la mejor opción.

El tipo de préstamo hipotecario: tipos de interés


Antes de nada, hay que tener claro qué tipo de hipoteca queremos solicitar. Para ello debemos valorar previamente nuestra situación y elegir aquel que se adapte mejor a nuestras circunstancias económicas, ya que en función del que elijamos la cuota podrá ser mayor o menor, aunque esto también dependerá del tipo de interés que se aplique. Existen tres tipos de hipotecas diferentes que es necesario que conozcas antes de solicitar tu préstamo:

  1. Hipoteca fija: Se mantiene un tipo de interés fijo a lo largo de toda la vida de la hipoteca, por lo que las cuotas también serán fijas. De esta manera conocerás de antemano cuánto pagaras de manera mensual por tu hipoteca.

  2. Hipoteca variable: En este caso, el tipo de interés varía en función de los tipos del mercado referenciándolo a un índice concreto (el euríbor es el más utilizado). Al tipo de interés que marcado por dicho índice habrá que sumarle un diferencial fijo que establece la propia entidad bancaria. Es decir, la cuota variará en función de lo que suba o baje el euríbor, cuya revisión será semestral o anual, lo que puede provocar tanto que el préstamo hipotecario se encarezca como que se abarate.

  3. Hipoteca mixta: Tal y como su propio nombre indica, se trata de una mezcla entre las dos anteriores. Durante los primeros años se establece un tipo de interés fijo y, pasado ese plazo inicial, pasará a tener un tipo de interés variable durante el resto de vida del préstamo hipotecario.


Actualmente, el tipo de interés de una hipoteca fija es bastante más elevado que el que encontramos en las hipotecas variables, debido a que el euribor (índice al que se referencian la mayoría de préstamos de este tipo) se encuentra en valores negativos. No obstante, en España se está optando cada vez más por la modalidad fija, asegurando al prestatario pagar al mes la misma cuota durante toda la hipoteca.

El plazo de amortización


Ciertamente cuanto mayor sea el plazo de un préstamo hipotecario, menor será la cuota mensual que tendremos que pagar. Sin embargo, esto no significa que por contratar una hipoteca a 40 años el coste final de nuestra hipoteca vaya a ser menor: todo lo contrario. Cuántos más años estemos pagando la cuota, mayor será la cantidad de intereses, lo que necesariamente se traduce en un mayor coste final. Por ello es muy recomendable encontrar un equilibrio, entre el plazo y los intereses, que no suponga una gran carga mensual.

Las comisiones


Los préstamos hipotecarios por lo general pueden tener varias comisiones asociadas, esto depende directamente de las entidades bancarias, que son las encargadas de establecerlas. Al solicitar una hipoteca puedes encontrarte con una gran variedad de comisiones: por apertura, por estudio, por amortización o cancelación anticipada parcial o total, por modificación de condiciones o cambio de garantías y, además, la compensación por tipo de interés y por desistimiento.
Actualmente existen muchas hipotecas que carecen de este tipo de comisiones. No obstante, es importante conocer cuáles nos aplicará la entidad con la que estemos firmando el préstamo hipotecario, ya que esto encarecerá el coste total del préstamo de forma notoria.

Productos vinculados


Firmar un préstamo hipotecario está habitualmente ligado a la contratación de una serie de productos vinculados que suelen suponer una reducción en el tipo de interés: la domiciliación de la nómina o de algunos recibos, la apertura de una cuenta, etc. Sin embargo, existen vinculaciones que suponen un desembolso de dinero que no siempre compensa con la reducción en el tipo de interés como, por ejemplo, los seguros de vida o los planes de pensiones.
Hay que valorar si el coste final de la hipoteca se ve afectado por la contratación de dichos productos o si, por el contrario, se compensa con la reducción en el tipo de interés.

Gastos adicionales


Además de los que se especifiquen en el contrato hipotecario, como las comisiones o los productos vinculados, también hay que tener en cuenta otros gastos adicionales como la tasación de la vivienda, los impuestos o los relacionados con la gestión y tramitación (notario y gestoría).

Antes de solicitar una hipoteca hay que informarse y comparar cuál es la opción que mejor se adapta a nosotros, conociendo al dedillo cuáles son los gastos que nos repercutirá para calcular el coste final de nuestro préstamo hipotecario.

Sobre el autor del artículo.

Graduada en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Salamanca. Inmersa en el mundo del ahorro y las finanzas como colaboradora de iAhorro desde 2016.

Más artículos del autor.

¿Qué hipotecas han cambiado sus condiciones?

¿Qué hipotecas han cambiado sus condiciones?

Préstamos personales o minicréditos: ¿cuál es la mejor opción?

Préstamos personales o minicréditos: ¿cuál es la me ...

MasterCard Identity Check: paga tus compras con un selfie

MasterCard Identity Check: paga tus compras con un self ...

WiZink renueva su depósito a 14 meses con una remuneración del 1,15% TAE

WiZink renueva su depósito a 14 meses con una remunera ...