Ahorrar en las compras estas navidades

Compras con cabeza

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Las Navidades traen consigo la posibilidad de pasar un tiempo del que tal vez no disponemos el resto del año para pasarlo con nuestros amigos y familiares. Pero, a la vez, también pueden suponer un verdadero peligro para nuestra economía si no sabemos controlar cuánto gastamos durante las fiestas.
Una época que invita a comprar regalos y preparar fiestas, y en la que tener especial cuidado para no tener que arrepentirnos en la llamada cuesta de enero. ¿Qué puede hacerse para evitar el derroche?

Compras con cabeza


La prudencia con las compras, aunque pueda parecer una solución obvia, es la primera en la que hay que pensar para evitar gastar demasiado dinero. Sobre todo durante esta época, es habitual ver ofertas y promociones que prometen ofrecernos productos que en otro momento hubiesen sido demasiado caros, o incluso con rebajas tan grandes que es complicado resistir a ellas.
Sin embargo, es muy posible que no necesitemos la mayoría de los productos rebajados que se anuncian en los escaparates. Aprovechar las gangas siempre resulta interesante, y puede servirnos para ahorrar un dinero importante, pero también hacernos caer en gastos innecesarios.
Para comprar “con cabeza”, lo mejor es planificar qué es lo que necesitamos adquirir y ceñirnos a esa lista. Además, evitar comprar productos en los que en otro momento no nos fijaríamos porque se encuentran rebajados, en promoción, o “por un tiempo limitado”.

Los mejores productos bancarios


Tarjetas de crédito


De forma habitual, este tipo de compras se realizan mediante tarjetas de crédito, que resultan muy útiles en el caso en el que queramos adquirir un gran volumen de productos y necesitemos fraccionar su pago u obtener crédito.
Elegir la tarjeta que más nos convenga supone contar con una herramienta adaptada a nuestras necesidades que nos permitirá ahorrar algo de dinero con su uso. Porque aunque las tarjetas cuenten con unos tipos de interés muy elevados –que ahora mismo se sitúan alrededor del 25% TAE de media- algunas suponen una mejor opción que otras. Ya sea por un menor interés, menos comisiones o mantenimiento gratuito entre otros aspectos, pueden resultar más rentables a largo plazo.
Aunque tengamos una tarjeta que nos ofrezca garantías interesantes, lo mejor es utilizarla con moderación. Por lo general, este tipo de productos bancarios, además de su elevado interés, cobran comisiones por retrasos en los pagos que pueden llegar a ser asfixiantes. Por esta razón es especialmente útil utilizar el crédito que sabemos con certeza que vamos a poder devolver en el plazo acordado.
Otra opción es alternar el uso de las tarjetas de crédito y las de débito, o utilizar únicamente estas últimas. De esta manera será más sencillo mantener el gasto dentro de un límite seguro y no caer en excesos.

Créditos y préstamos


Aun así, es probable que las compras festivas dejen una cierta sensación de resaca a la vuelta de vacaciones. No por casualidad está tan extendido el término “cuesta de enero”. Para sobrepasar una dificultad económica puntual, además de a las tarjetas de crédito es posible pedir un préstamo.
Al igual que ocurre con las tarjetas, es importante comprar entre las ofertas más interesantes antes de decantarnos por una en concreto. Aquellos préstamos con un tipo de interés competitivo, un plazo de devolución cómodo y pocos requisitos de vinculación suelen ser una buena opción. Aunque estos productos puedan utilizarse para salir de un bache momentáneo, no es conveniente abusar de ellos, ya que pueden convertirse en una deuda cada vez mayor en cuanto retrasemos un poco su pago.