Autónomos y finanzas personales I: qué son y cuántos hay

¿Qué es un autónomo?



Cuando de trabajadores autónomos hablamos, también conocidos como trabajadores por cuenta propia para diferenciarlos de la figura del trabajador "normal" o por cuenta ajena, y de sus finanzas personales, la primera conclusión que podemos sacar es que hay poca oferta bancaria de productos financieros orientada a este colectivo. No deja de ser inquietante que un colectivo de casi 2 millones de individuos (1.923.955 de autónomos propiamente dichos, según datos a 31 de diciembre de 2013 del Ministerio de Empleo y Seguridad Social) no capte la atención de las entidades financieras, sobretodo teniendo en cuenta que las pequeñas empresas son las que verdaderamente crean empleo en este país. De este colectivo, según los datos de empleo registrado, un 20,7% de autónomos tiene empleados por cuenta ajena a su cargo.

Si nos fijamos en la EPA del primer trimestre de 2014, los datos son bastantes diferentes, como ocurre siempre entre los datos de empleo inscrito en la Seguridad Social y la Encuesta de Población Activa. En relación a la última EPA efectuada, hay 3.014.300 trabajadores por cuenta ajena o autónomos, de los que 2.037.000 son autónomos sin empleados (un 67,6% del total). Con estos datos, los autónomos superarían los 3 millones de trabajadores, de los cuales un 32,4% tienen trabajadores a su cargo. Esta divergencia, además de por la diferente naturaleza y cálculo, puede indicar un importante número de autónomos irregulares, además de los trabajadores a su cargo.

¿Qué es un autónomo?


Más o menos, todos sabemos qué es ser autónomo. Sin embargo, no está de más analizar brevemente qué es ser autónomo en España. Vayamos al artículo 1 de la Ley 20/2007 del Estatuto del trabajador autónomo, que nos dice:

"La presente Ley será de aplicación a las personas físicas que realicen de forma habitual, personal, directa, por cuenta propia y fuera del ámbito de dirección y organización de otra persona, una actividad económica o profesional a título lucrativo, den o no ocupación a trabajadores por cuenta ajena."

Este artículo, a partir del 1 de enero de 2005, quedará redactado de la siguiente forma:

"La presente Ley será de aplicación a las personas físicas que realicen de forma habitual, personal, directa, por cuenta propia y fuera del ámbito de dirección y organización de otra persona, una actividad económica o profesional a título lucrativo, den o no ocupación a trabajadores por cuenta ajena. Esta actividad autónoma o por cuenta propia podrá realizarse a tiempo completo o a tiempo parcial."

Es decir, que a partir del 2015, si no existen cambios normativos posteriores, pueden haber autónomos a tiempo parcial.

Un autónomo se diferencia de un trabajador por cuenta ajena en que gestiona su trabajo, sin tener un jefe que le dirija, si bien eso no significa que no pueda seguir las indicaciones de una empresa cliente a la hora de desempeñar determinados trabajos por encargo. Esta diferencia es clara en determinados autónomos, pero inquietantemente difusa en otros, como los autónomos dependientes. Diferenciar un autónomo dependiente, cuyos ingresos provienen en su gran mayoría de un solo pagador pero gestiona, en cierta medida, su trabajo, de determinados empleados por cuenta propia o, también, de los falsos autónomos, es muchas veces complicado. Hay varios tipos de autónomos, a saber:

  • El autónomo que gestiona su propio trabajo, o tiene una empresa con algún trabajador.

  • Autónomos que desarrollan profesiones liberales, cuya colegiación puede o no ser obligatoria (desde médicos a abogados o economistas).

  • Los administradores de sociedades, que tienen que estar de alta cobren o no por su cargo en una sociedad limitada o anónima, genere o no beneficios la empresa.

  • Los familiares o autónomos colaboradores, figura que hace referencia al cónyuge o familiares directos del autónomo que trabajan con él de forma habitual.

  • Los autónomos dependientes, tipo de empleado por cuenta propia cuya naturaleza se entremezcla con la del trabajador por cuenta ajena, pero con muchos menos derechos. Esta figura se creó para dar mayor cobertura a una realidad, los empleados de aseguradoras y de empresas de transporte que de forma generalizada tienen contratos de autónomo; sin embargo, la normativa está resultando un fracaso, siendo la mayoría autónomos o, directamente, falsos autónomos de facto.


El autónomo económicamente dependiente


Merece la pena que nos detengamos en esta figura, fruto de la necesidad de dar algún tipo de cobertura a trabajadores forzados a ser autónomos, pese a su clara vinculación con una empresa determinada. Su regulación demasiado laxa ha provocado que no sea una solución al problema. De hecho, se creó una especie de paro para autónomos, diseñado para este colectivo principalmente, que no ha funcionado de forma convincente. Nos dice el Estatuto en su artículo 11:

"1. Los trabajadores autónomos económicamente dependientes a los que se refiere el artículo 1.2.d) de la presente Ley son aquéllos que realizan una actividad económica o profesional a título lucrativo y de forma habitual, personal, directa y predominante para una persona física o jurídica, denominada cliente, del que dependen económicamente por percibir de él, al menos, el 75 por ciento de sus ingresos por rendimientos de trabajo y de actividades económicas o profesionales.

2. Para el desempeño de la actividad económica o profesional como trabajador autónomo económicamente dependiente, éste deberá reunir simultáneamente las siguientes condiciones:

  • a) No tener a su cargo trabajadores por cuenta ajena ni contratar o subcontratar parte o toda la actividad con terceros, tanto respecto de la actividad contratada con el cliente del que depende económicamente como de las actividades que pudiera contratar con otros clientes.

  • b) No ejecutar su actividad de manera indiferenciada con los trabajadores que presten servicios bajo cualquier modalidad de contratación laboral por cuenta del cliente.

  • c) Disponer de infraestructura productiva y material propios, necesarios para el ejercicio de la actividad e independientes de los de su cliente, cuando en dicha actividad sean relevantes económicamente.

  • d) Desarrollar su actividad con criterios organizativos propios, sin perjuicio de las indicaciones técnicas que pudiese recibir de su cliente.

  • e) Percibir una contraprestación económica en función del resultado de su actividad, de acuerdo con lo pactado con el cliente y asumiendo riesgo y ventura de aquélla.


3. Los titulares de establecimientos o locales comerciales e industriales y de oficinas y despachos abiertos al público y los profesionales que ejerzan su profesión conjuntamente con otros en régimen societario o bajo cualquier otra forma jurídica admitida en derecho no tendrán en ningún caso la consideración de trabajadores autónomos económicamente dependientes."

Estos autónomos especiales tienen unos derechos adicionales, como vacaciones (no remuneradas), pero su calificación depende de que la empresa que los contrata no ponga problemas. Y es lo que suele acabar ocurriendo.

 

Sobre el autor del artículo.

Perito economista especializado en productos financieros y divulgador de economía en medios de comunicación. Profesor asociado de Economia Financiera en la UIB | Socio en Futur Finances | Futur Legal | Futur Hipotecas Autor del libro La Banca Culpable (Esfera de los Libros) y coautor del libro La Prevención del Soreendeudamiento Privado (Aranzadi)

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