Cláusulas hipotecarias nocivas

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Si la letra pequeña de los contratos de cuentas corrientes o depósitos siempre ha de leerse, para evitar acabar contratando obligaciones subordinadas o participaciones preferentes sin saberlo, no es menos importantes la lectura y comprensión de la escritura de compra-venta y la del préstamo hipotecario. En el programa de Salvados "El cliente perfecto" hablaremos de ello.

Entre las páginas de una escritura se esconden cláusulas y consecuencias muy importantes para el futuro hipotecario, que debería conocer en profundidad antes de plantearse acudir a la firma ante notario. Pese a que el banco está obligado a conceder hipotecas de forma responsable, la realidad es que no podemos confiar en lo que nos dicen en la oficina, debemos ser capaces de entender una escritura hipotecaria.


El primer concepto que tenemos que tener claro es la diferencia entre hipoteca y préstamo hipotecario. Un préstamo hipotecario es un dinero que el acreedor (banco) deja al deudor (hipotecado), con un plazo determinado (hasta 30 o 40 años) y a cambio de unos intereses pactados (normalmente a tipo variable). El deudor se obliga a devolver el capital pendiente más los intereses en cuotas mensuales constantes (pero cambian en cada revisión). La hipoteca, en cambio, es un derecho real que recae sobre el bien inmueble, una garantía más para el banco de que le devolveremos las cantidades pactadas. Por tanto, una cosa es que el banco puede ejecutar la hipoteca e instar a la subasta y otra muy distinta que ello conlleve la eliminación de la deuda (dación en pago).

En definitiva, el préstamo hipotecario es la deuda y la hipoteca una de las garantías. Sin embargo, de la devolución de la deuda respondemos con todo nuestro patrimonio presente y futuro. Tanto si somos los titulares principales como los avalistas. Y además el banco se puede quedar la casa por el 60% del valor de tasación y seguir reclamando el resto de la supestra deuda.

Por otra parte tenemos que entender si contratamos un préstamo hipotecario a tipo fijo o a tipo variable y, en este segundo caso, entender qué referencial y diferencial se nos aplica.  No es lo mismo un tipo de interés de Euribor + 1, que uno de IRS + 1 (si en algún momento la banca se decide a aplicar la permuta de tipos de interés a 5 años) o un IPRH de conjunto de entidades + 1. Entender cómo funciona el tipo variable es vital para no llevarnos desagradables sorpresas futuras.

También tenemos que saber que los "seguros de tipo de interés" que nos ofrecen no son tal, sino permutas de tipo de interés. Un producto complejo que jamás debemos firmar sin  entender de qué se trata.

Peligro tienen las cláusulas de suelo, ocultas en la escritura y que limitan la bajada de los intereses. De momento siguen aplicándose, hasta que el Tribunal Supremo acabe dictando si son o no cláusulas abusivas.

Una gran número de implicaciones y conceptos que cualquier cliente debe entender, por la cuenta que le trae a uno y a su familia.

En iAhorro te ofrecemos la descarga gratuita de nuestra guía hipotecaria, que trata de resolver todas estas dudas y muchas más, para que contratar una hipoteca te sea mucho más fácil y seguro.

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