¿Cómo funciona un depósito a plazo fijo?

Diferencia de los depósitos y las cuentas remuneradas:

los mejores depósitos


Un depósito a plazo (también llamado imposición a plazo fijo) es un producto que consiste en la entrega de una cantidad de dinero a una entidad bancaria durante un tiempo determinado. Transcurrido ese plazo, la entidad devuelve el dinero, junto con los intereses pactados. También puede ser que los intereses se pagan periódicamente mientras dure la operación. Los intereses se liquidan en una cuenta corriente o libreta que el cliente tendrá que tener abierta en la entidad
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Diferencia de los depósitos y las cuentas remuneradas:


Las diferencias entre un depósito a plazo y las cuentas remuneradas a la vista son:

  • Los depósitos a plazo tienen una fecha de vencimiento, que es cuando se puede retirar el dinero y los intereses sin pagar por ello una penalización o comisión. No se puede disponer de la cantidad depositada hasta la fecha de vencimiento.

  • Si necesitara disponer de sus ahorros antes de la fecha de vencimiento, deberá abonar una penalización o una comisión por cancelación anticipada.

  • La penalización y las comisiones no pueden ser mayores que el importe de los intereses brutos devengados desde el inicio de la operación. En el mercado también hay depósitos que no permiten la cancelación anticipada o que sólo la permiten en condiciones especiales.

  • En términos generales, los depósitos a plazo le brindan mayor interés que las cuentas remuneradas.

  • En los depósitos a plazos no se permite domiciliaciones de recibos y nóminas, ni otros conceptos de movimiento de cobros o pagos, al no funcionar como medio de pago.


4 consejos para elegir el depósito adecuado:


Elegir el depósito a plazo más adecuado para invertir nuestros ahorros es una decisión delicada y de especial importancia, ya que de ella depende que nos resulte posible obtener mayor rentabilidad por nuestro dinero.
No obstante, debemos atender a una serie de aspectos concretos a comparar de cada depósito a plazo, que habrán de ser los que nos inclinen a decidirnos por uno u otro. Es fundamental no conformarnos con el primer depósito a plazo del que tengamos conocimiento, ya que el mercado financiero lanza continuamente ofertas de depósitos muy diversificadas y adaptadas a casi todos los perfiles de ahorradores o inversores.

  • En primer lugar, debemos atender al plazo temporal del depósito. Para ello tendremos que evaluar el período de tiempo en el que creemos que no vamos a necesitar el dinero invertido para otros conceptos o gastos que resulten inaplazables. En consecuencia, deberemos disponer de una previsión personal o familiar de ingresos y gastos para poder determinar si nos va a hacer falta o no contar con esos ahorros durante el tiempo que se corresponde con el plazo del depósito, sea este de 1 mes, 3 meses, 6 meses, 1 año, etc. Por idénticos motivos tendremos que valorar el plazo del depósito y decidirnos por aquel que oferte un tiempo de inversión más adecuado a nuestras posibilidades y necesidades, ya que a mayor plazo podremos obtener mayor rentabilidad.

  • En segundo lugar, nos fijaremos en el capital mínimo y máximo que se puede invertir en cada uno de los depósitos a plazo posibles, para determinar si se adaptan a la cantidad de dinero que tenemos disponible para invertir.

  • En tercer lugar, también tendremos que prestar particular atención a la rentabilidad, que vendrá expresada en cada depósito en términos de TAE y de interés nominal anual, y que suele ser, en la mayor parte de los casos, el aspecto más difícil de interpretar, ya que ahora es habitual que un mismo depósito a plazo contemple tipos de interés o de rentabilidad en distintos períodos temporales dentro del plazo del mismo depósito, o incluso rentabilidades distintas aplicables a diferentes porcentajes de la cantidad de dinero que invertimos. También resulta habitual encontrar otros depósitos que incluyen simultáneamente un interés fijo para una parte del dinero y un interés variable para otra parte. Si no lo vemos claro, lo más sensato será utilizar un comparador financiero que pueda clarificarnos la rentabilidad que podríamos obtener, o bien pedir a la propia entidad que nos haga una simulación o nos especifique el escenario más optimista y el más pesimista en lo relativo al rendimiento o rentabilidad que podemos conseguir en casos de interés variable.

  • En cuarto lugar, tendremos que informarnos bien en cada depósito a plazo de las posibilidades que presentan para retirar el dinero antes de que se cumpla el plazo y si ello nos va a suponer alguna penalización o pérdida de rentabilidad respecto del tiempo en el que nuestros ahorros han permanecido en el depósito. Pensemos que puede surgirnos algún imprevisto que nos obligue a recuperar nuestros ahorros antes de la fecha de vencimiento del depósito.


Por último, tendremos que formular una valoración subjetiva respecto de la confianza que nos ofrece cada depósito y cada entidad. No debemos olvidar, en ningún caso, que la tranquilidad y la confianza deben constituir la base de cualquier relación o decisión financiera.
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